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MADRID – El primer ministro español, Pedro Sánchez, evitó por poco una humillante derrota parlamentaria el miércoles, aunque la negativa de uno de sus aliados nacionalistas catalanes a apoyarlo arrojó dudas sobre la estabilidad del nuevo gobierno del país.

Sánchez, cuyo Partido Socialista de los Trabajadores (PSOE) formó una coalición de gobierno con el izquierdista Sumar en noviembre, buscaba impulsar en el Congreso una serie de medidas contenidas en tres leyes separadas que ya habían sido introducidas mediante decreto en diciembre.

La legislación, que requería aprobación parlamentaria para seguir en vigor, incluía la extensión de las medidas antiinflacionarias, que fueron aprobadas por un margen de un voto. Otra ley separada, que también fue aprobada, incluía cambios en la gestión del poder judicial y la administración pública, que habían sido necesarios para garantizar la liberación de un tramo de 10 mil millones de euros de fondos de recuperación de la UE.

Sin embargo, la abstención del partido independentista Junts catalán durante toda la sesión y la oposición del partido de extrema izquierda Podemos a algunas medidas económicas propuestas hicieron que el gobierno perdiera la tercera votación, que incluía un aumento de las prestaciones por desempleo.

La aprobación de las medidas antiinflacionarias significa que los subsidios al transporte público y a los alimentos básicos, las reducciones del IVA en las facturas de energía y los aumentos de las pensiones no se revertirán, como temía el gobierno.

Antes de las votaciones, Junts había exigido varios cambios en las medidas gubernamentales, incluida la introducción de sanciones para las empresas que habían trasladado su sede fuera de Cataluña en 2017 y que posteriormente se negaron a regresar. Se cree que alrededor de 5.000 empresas abandonaron la región debido a la agitación política provocada por un fallido intento de independencia.

El apoyo de los siete diputados de Junts, así como de varios otros partidos nacionalistas, fue decisivo para asegurar la investidura de Sánchez en noviembre. A cambio, su PSOE presentó al Congreso un controvertido proyecto de ley de amnistía que beneficiaría a los catalanes que enfrentan acciones legales por actividad separatista. Entre ellos se encuentra el ex presidente catalán Carles Puigdemont, la figura más visible de Junts que ha estado viviendo en Bélgica.

“No vinimos aquí con un compromiso con la estabilidad y ambos [Junts and PSOE] «Nos hemos embarcado en esta aventura conociendo los riesgos», dijo a la cámara Miriam Nogueras, de Junts, lo que hizo que muchos creyeran que el partido votaría en contra del gobierno.

Sin embargo, Junts dijo que con su abstención logró negociar algunas concesiones de última hora, incluido un mayor control para Cataluña en cuestiones relacionadas con la inmigración.

La cercanía de las votaciones ha puesto de relieve la fragilidad de la administración de Sánchez y ha alimentado las críticas por su dependencia de Junts.

«Está claro quién está a cargo: es Puigdemont», dijo el líder conservador del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.