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Colombia enfrenta una grave crisis ambiental y de salud mientras decenas de incendios forestales arrasan todo el país, alimentados por temperaturas récord y condiciones de sequía relacionadas con el fenómeno climático de El Niño.

Los incendios no solo han dejado la tierra carbonizada, sino que también han revelado una serie de problemas subyacentes que amenazan la biodiversidad, los recursos hídricos y la calidad del aire del país.

En este artículo exploraremos las causas y consecuencias de estos incendios, así como las posibles soluciones para prevenir futuros desastres.

Las consecuencias ambientales de los incendios

(Foto: Matt Howard/Unsplash)

De acuerdo con la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Colombia ha extinguido cientos de incendios este mes, pero 25 continúan ardiendo, consumiendo unas 600 hectáreas de bosque en Santander y Cundinamarca.

Estos dos departamentos han declarado estado de emergencia para abordar los impactos negativos sobre sus recursos naturales. Sin embargo, los incendios también han afectado a otras regiones, como Antioquia, Cesar, Córdoba, Boyacá y Valle del Cauca.

Uno de los aspectos más alarmantes de los incendios es el daño que han causado a los humedales andinos o páramos, que son ecosistemas de gran altitud que proporcionan agua a millones de personas y albergan una rica diversidad de flora y fauna.

El páramo de Berlín, en Santander, fue uno de los más afectados por las llamas, perdiendo más de 50 hectáreas de sus plantas de frailejón, endémico de los Andes y que juega un papel vital en la regulación del ciclo del agua.

Los incendios también han alterado los hábitats de muchas especies de vida silvestre, como pizotes, puercoespines, aves y ranas, algunas de las cuales han sido vistas buscando refugio en áreas urbanas.

Los incendios han expuesto la vulnerabilidad de los ecosistemas de Colombia, que están bajo presión constante por la deforestación, la agricultura, la minería y los caminos ilegales.

Los grupos ambientalistas han culpado de los incendios a actividades humanas, como la tala de bosques para ganaderías y campos de coca.

Han instado al gobierno a adoptar una postura más agresiva contra la deforestación, utilizando al ejército para apagar los incendios, creando alternativas económicas para la gente de la región amazónica y arrestando a quienes financian y promueven la destrucción de los bosques.

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Las preocupaciones de salud y seguridad de los incendios

Los incendios no sólo han afectado el medio ambiente, sino también la salud y seguridad de la población, especialmente en la capital, Bogotá, donde el humo y las cenizas han reducido la calidad del aire a niveles críticos.

De acuerdo con la Secretaría de Salud Distritalla concentración de partículas (PM2,5) en el aire alcanzó los 154 microgramos por metro cúbico el 24 de enero, más de tres veces el límite recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

La mala calidad del aire ha aumentado el riesgo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares, especialmente para grupos vulnerables, como niños, ancianos y mujeres embarazadas.

Las autoridades han emitido varias recomendaciones a la ciudadanía, como evitar actividades al aire libre, usar mascarillas, mantenerse hidratado y buscar atención médica si presentan síntomas como tos, sibilancias, dolor en el pecho o dificultad para respirar.

La Embajada de Estados Unidos en Bogotá también emitió una alerta de salud y seguridad, aconsejando a los ciudadanos estadounidenses que eviten la zona de los incendios y usen máscaras en las inmediaciones.

Los incendios también han supuesto un desafío para los equipos de respuesta a emergencias, que se han enfrentado a condiciones difíciles, como grandes altitudes, fuertes vientos y terreno accidentado.

El Ejército de Colombia, el Cuerpo de Bomberos, la Defensa Civil y la Fuerza Aérea se han desplegado para combatir los incendios, utilizando helicópteros, aviones y equipos terrestres.

Sin embargo, algunos incendios han sido difíciles de contener, especialmente por la noche, cuando tienden a reavivarse.

Los incendios han puesto de relieve la necesidad de un plan integral de gestión de desastres que integre la conservación del medio ambiente, la respuesta a emergencias y protocolos de seguridad de la salud pública.

El gobierno ha declarado el estado de emergencia mediante un decreto que aseguraría recursos para estos fines.

Sin embargo, algunos críticos han acusado al gobierno de recortar drásticamente el presupuesto para el mantenimiento del avión de extinción de incendios Hércules, que podría haber sido útil para combatir los incendios.

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