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Llorenç Galmés, el presidente de la Consell de Mallorcadijo el sábado que mantuvo una reunión urgente con Pilar Bonet, consellera de Hacienda y Función Pública, el viernes y le dijo que había perdido su credibilidad y su confianza. Tuvo que dimitir, lo que hizo el viernes, alegando motivos personales.

Durante la sesión plenaria del Consejo del jueves, era evidente que algo estaba pasando. Galmés lo reconoció. Hubo «idas y venidas» de su parte después de haber recibido información inesperada y sensible. Convocó la reunión con Bonet en la que, según Galmés, ella le dijo «voluntariamente» que dimitiría como consejera ejecutiva.

Preguntado por el anuncio de «motivos personales», Galmés insistió en que como la decisión fue voluntaria y se tomó sin pedir explicaciones, se entendió que el las razones eran privadas. «No tuvieron nada que ver con esta administración. No hemos dicho ninguna mentira».

La información sensible que salió a la luz el jueves se refiere a la presunta malversación de dos millones de euros en una empresa de manipulación en la que Bonet trabajaba como directivo. Se cree que la propia empresa inició una investigación por parte de sus auditores, quienes descubrieron que esta suma de dos millones había sido «desviada» durante un período prolongado. El informe se entregará a la Guardia Civil o a la Policía Nacional y un juzgado de instrucción de Palma abrirá diligencias y llamará a declarar a personas, una de las cuales será Pilar Bonet.

Galmés ha destacado que todo esto corresponde a una etapa «distinta de la vida de Pilar Bonet y no tiene nada que ver con esta institución ni con su gestión como consellera». Explicó que el lunes habrá un pleno de emergencia en el que aclarará cualquier duda que tengan los partidos de oposición. Esta reunión «demostrará transparencia y dejará claro que el asunto no tiene nada que ver con el Consell de Mallorca». «No tenemos nada que ocultar», subrayó, antes de añadir: «Ojalá hubiera sabido esto antes de nombrarla concejala.»