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No más juntas de fiscales. ¿Y 38 fiscales reunidos todos juntos? ¡Vade retro! Cuando podía delegar estatutariamente en su número dos, la teniente fiscal Ángeles Sánchez-Condepara informar el parecer de la Fiscalía General del Estado (FGE) sobre imputar o no a Carlos Puigdemontsin pasar por una junta de fiscales de la sección primera de lo Penal del Tribunal Supremo, Álvaro García Ortíz, el fiscal general del Estado, no lo hizo y cometió el error no forzado de dejarlo en manos de los fiscales de la sección mencionada. Pero cuando, según el artículo 24.1 del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal, tiene que asumir su responsabilidad y definir él qué debe hacerse con Puigdemont y el diputado del Parlamento Rubén Wagensbergel fiscal general del Estado delegado en su número dos.

En una entrevista con la cadena SER, Álvaro García dio explicaciones: «El material con el que trabajan los fiscales de la Audiencia y el que le ha llegado a la fiscalía del Supremo es diferente. Lo que le ha llegado a la Fiscalía del Supremo es un relato y una exposición razonada de un juez interpretando los hechos de una causa. Lo que llega es un documento que desgrana unos hechos y que llega a una conclusión, pero que ha hecho un juez. El fiscal de la Audiencia Nacional sí tiene acceso a la causa y hace su interpretación viendo los hechos, la causa, los atestados. El material de trabajo es diferente. Ellos tienen el material que han querido tener. La Fiscalía siempre pone a la disposición todo el material que puedan entender. Ellos han entendido que con la exposición razonada era suficiente».

Como señalamos este jueves pasado, los fiscales del Tribunal Supremo solo considerarán para definirse el pasado martes 6 de febrero la exposición razonada del juez Manuel García-Castellón. Entre los fiscales del Supremo no se requiere pedir nada a la Fiscalía de la Audiencia Nacional.

Tanto el primer borrador del ponente, Álvaro Redondo, como el segundo tenían un punto en común: carecen de motivación. En el primero, Redondo apoya la imputación de Puigdemont; en el segundo se pronuncia en contra. Pero si alguien quiere saber por qué, lo tendrá crudo.