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Se podría exigir a los restaurantes en España que ofrezcan a los clientes “bolsas para perros” gratis como parte de un nuevo proyecto de ley destinado a reducir el desperdicio de alimentos en el país.

El Consejo de Ministros español ha acordado presentar al Parlamento un proyecto de ley de “Prevención de la pérdida y el desperdicio de alimentos” para desalentar el desperdicio de alimentos no consumidos.

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, destacó tanto el carácter pionero de la propuesta de ley que ayudaría a abordar “una potencial crisis alimentaria como la necesidad de producción de alimentos en el mundo”.

Según la ministra, en España alrededor del 20% de los alimentos se desperdician anualmente y de ellos el 40% se produce en el comercio o en el hogar, por lo que concienciar a la sociedad sobre el problema es uno de los pilares de la nueva ley.

En 2020, los hogares españoles tiraron 1.400 millones de kilos de alimentos (una media de 31 kilos por habitante), lo que supone 250 euros por persona al año.

La Unión Europea se ha comprometido recientemente a reducir a la mitad el desperdicio de alimentos por parte de los consumidores y la industria del bloque para 2030, en línea con los objetivos de la ONU.

Según las Naciones Unidas, cada año se desperdician unos 900 millones de toneladas de alimentos.

El proyecto de ley también regulará las donaciones a los bancos de alimentos para que sólo se puedan aceptar productos dentro de su “fecha de caducidad”.

Las medidas supondrán que todos los clientes de restaurantes, cafeterías y bares tendrán derecho a llevarse a casa los restos de comida, excepto en los restaurantes tipo buffet libre.

No se podrá cobrar a los clientes por ningún embalaje de bolsa para perros que deba ser reciclable.

Los establecimientos podrían enfrentarse a multas de hasta 2.000 euros por incumplimiento.

Las medidas también incluirán a las empresas de restauración.

Los supermercados también podrían enfrentarse a multas de hasta 60.000 euros si no reducen la cantidad de alimentos que tiran.

Si los productos ya no son aptos para el consumo humano, deberían donarse para la alimentación animal o para la producción industrial de fertilizantes y biocombustibles.

Luis Planas dijo que el proyecto de ley tenía como objetivo “regular y sensibilizar”.

«En un mundo donde, lamentablemente, existen el hambre y la desnutrición, estos problemas pesan en la conciencia de todos», afirmó.

El proyecto de ley fue aprobado por el gabinete esta semana y ahora debe pasar sus etapas parlamentarias antes de que pueda convertirse en ley.

Espera que el proyecto de ley sea aprobado por el parlamento y entre en vigor el 1 de enero de 2023.

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