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Más de 20.000 agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil han sido movilizados por el Gobierno español para garantizar el suministro a los camioneros que desafían la huelga del transporte convocada para protestar por el aumento del coste del combustible.

Los medios de comunicación nacionales han informado de numerosos ataques y amenazas por parte de conductores en huelga a quienes no han apoyado la huelga.

Los ataques incluyeron lanzamiento de piedras contra las ventanillas de los camiones, contenedores dañados y pinchazos de neumáticos.

En un incidente ocurrido en el noroeste de España, los piquetes arrojaron neumáticos en llamas a las carreteras principales durante la noche, lo que provocó dos arrestos.

La ministra de Transportes, Raquel Sánchez, afirmó que los líderes de la huelga están “empeñados en chantajear a este país”.

“Este comportamiento violento no es representativo del sector del transporte”, dijo Sánchez. «Somos conscientes [of the difficulties over fuel prices]pero no cederemos a este chantaje”.

Se ordenó a la policía de toda España que garantizara el mantenimiento de la entrega de bienes y servicios esenciales, dijo el Ministerio del Interior.

Los huelguistas respondieron que son “un sector que sólo quiere vivir de su trabajo y que se siente excluido y irrespetado por los dirigentes del país”.

Los camioneros se han quejado del aumento del coste del gasóleo y de la energía y les ha dejado en una situación «catastrófica».

El gobierno español dice que planea introducir medidas contra los altos precios de la energía y el combustible a finales de este mes.

La huelga indefinida ha desencadenado problemas en la cadena de suministro, según la asociación de pequeñas empresas del país.

El Ministerio del Interior ha respondido organizando convoyes bajo protección policial para garantizar el paso de los suministros.

El gobierno regional de Madrid ha pedido al gobierno central una “solución inmediata”, que incluya abordar la necesidad de controlar los precios en el surtidor de combustible.

La Federación Nacional de Industrias Lácteas, FENIL, afirmó que algunos de sus miembros se habían visto obligados a detener la producción.

La leche es un ‘producto alimentario primario, perecedero y que hay que recoger todos los días’, lo que sólo se puede hacer con ‘la libre circulación del transporte’, afirmó el director de FENIL, Luis Calabozo, a radio RNE 1.

El aumento del combustible ha superado el aumento de la inflación, que en sí misma ha crecido a un ritmo no visto desde los años noventa.

Los sindicatos más importantes de España, UGT y CCOO, han convocado una huelga general el 23 de marzo.

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