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Un familiar de un malagueño desaparecido descubrió por pura casualidad el martes que había muerto y había sido enterrado.

El hombre de 64 años desapareció el 26 de febrero y cuando un familiar acudió quince días después a un centro de salud de la ciudad de Málaga para comprobar si habían tenido noticias suyas, una comprobación informática reveló la noticia de su muerte y entierro.

La información provino de la red informática de salud pública, no habiéndose notificado a la familia que había fallecido y mucho menos dándole opción sobre cómo despedirse de él.

Se les informó que había sido «dado de alta del sistema» tras su muerte y un cementerio confirmó que sus restos estaban allí.

La angustiada familia está emprendiendo acciones legales para conocer las circunstancias de su muerte y qué diligencias se tomaron o no, según la asociación SOS Desaparecidos, que dio a conocer la desaparición del hombre.

La Policía Nacional dijo que una patrulla fue llamada a una dirección de Málaga el 29 de febrero después de que el propietario dijera que un amigo que lo visitaba había muerto repentinamente.

Una ambulancia acudió a la casa y confirmó que el hombre falleció por causas naturales.

Los agentes de policía intentaron localizar a un familiar sin éxito y el dueño de la casa les dijo que el hombre fallecido le había dicho que no tenía familia.

El organismo pasó a ser responsabilidad de Asuntos Sociales y el 8 de marzo un familiar sí presentó denuncia de que hacía días que no sabía nada de él.

La Unidad de Homicidios de la Policía actuó ante el reporte para intentar localizarlo y al mismo tiempo, un familiar del hombre acudió al centro de salud para enterarse de su muerte.

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