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El cementerio de Orihuela sigue ampliándose con 120 nichos más previstos a pesar de la ampliación realizada hace un año por problemas de falta de espacio para los entierros.

La dirección espera comenzar a tramitar la licencia a finales de este año. El objetivo es que el cementerio ya no tenga un espacio limitado, sino que el objetivo sea disponer de espacio adicional que sin duda lo mantendrá hasta 2027.

“Son obras que se van haciendo de forma progresiva y según las necesidades”, explicó el responsable del cementerio, José Miguel Hernández. El cementerio está registrando alrededor de 275 entierros cada año en nichos, de los cuales un gran número son en nichos nuevos. «Necesitamos tener alrededor de 300 cada dos años», afirmó.

Los nichos, mucho más pequeños, que albergan las urnas funerarias de quienes optan por la cremación son aún menores que los que requieren un entierro convencional. El año pasado, en el cementerio oriolano, fueron 45 los fallecidos que optaron por esta modalidad para la que, dijo Hernández, «hay mucha más capacidad, aunque es una opción que ahora va en aumento».

Paralelamente, el cementerio también está realizando inversiones para reparar las galerías más antiguas, ya que el cementerio es uno de los más antiguos de la región, inaugurado en 1806. En este sentido, ha habido galerías que, tras registrar derrumbes y deslizamientos de tierra, han Hubo que derribarlos y reconstruirlos, mientras que otros aún no han sido restaurados.