Postal del Gobi

Quedan pocos lugares en la Tierra que todavía parezcan estar en medio de la nada. El desierto de Gobi en Mongolia es uno de ellos.

El paisaje se extiende interminablemente en todas direcciones, interrumpido sólo por alguna manada ocasional de caballos salvajes, una caravana de camellos o un tradicional campamento ger.

Con una de las densidades de población más bajas del mundo, es el raro lugar donde el silencio es definitivamente parte de la experiencia.

Incluso pasábamos las noches durmiendo en las tradicionales ger, las tiendas redondas de fieltro que han albergado a los nómadas mongoles durante siglos.

Montamos en camellos bactrianos a través de las dunas, probamos el tiro con arco mongol y exploramos el paisaje a caballo.

También visitamos antiguos petroglifos (tallas de piedra creadas hace aproximadamente 5.000 años) que ofrecen una visión notable de las vidas de las personas que alguna vez habitaron este duro paisaje.

El Gobi no es sólo arena en la forma en que la mayoría de nosotros imaginamos un desierto. Es una amplia mezcla de llanuras rocosas, espectaculares acantilados y praderas que alguna vez sustentaron a los dinosaurios.

Los Flaming Cliffs son el lugar donde se desenterraron algunos de los descubrimientos de fósiles más importantes del mundo, incluidos los primeros huevos de dinosaurio jamás encontrados, y es imposible no imaginar qué vagaba por este terreno millones de años antes de que los humanos dejaran sus huellas en las rocas.

Es un recordatorio de que, si bien el mundo moderno se siente cada vez más poblado y conectado, todavía hay lugares donde la distancia, la historia y la naturaleza abruman todo lo demás.

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