“Teherán está tratando de formalizar –y monetizar– su control sobre el Estrecho de Ormuz, anteriormente un punto de tránsito para una quinta parte del petróleo y el gas del mundo, cobrando una tarifa por el paso”, informa el New York Times.
“Lo que Irán propone viola las reglas en las que se basa el transporte marítimo internacional, que sostienen que los países no pueden cobrar por un paso seguro a través de vías navegables internacionales, y es poco probable que tenga éxito, dicen los analistas. Aun así, está inquietando a la industria del transporte marítimo, generando más incertidumbre en las empresas con buques y trabajadores que han estado varados en el Golfo Pérsico durante casi tres meses mientras se prolonga la guerra en Irán”.
“La preocupación es que Irán, envalentonado por haber llevado a Estados Unidos a un punto muerto al invocar un poderoso punto de estrangulamiento geográfico, pueda encontrar una manera de influir en el tráfico a través del estrecho incluso después de que cese el conflicto. Las amenazas iraníes subrayan el potencial de la guerra para causar un daño duradero a la economía global”.
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