Un pescador de TARIFA de ascendencia escocesa ha aportado un nuevo método sostenible y pionero para capturar el famoso atún rojo de la región.
Juan Carlos Mackintosh, de 61 años, ha evitado las enormes redes del arrastrero, que recogen tiburones y delfines y todo tipo de capturas incidentales no deseadas, por algo más tradicional.
Mackintosh proviene de una familia de origen escocés gracias a su bisabuelo John Mackintosh, quien vendió carbón en Gibraltar a buques de guerra británicos durante la Primera Guerra Mundial.
Posteriormente, al establecerse e invertir en terrenos alrededor de San Pedro, la familia se fortaleció y todavía está detrás de varios restaurantes y desarrollos locales.
Junto con su hijo Daniel, Juan Carlos trajo la innovadora técnica del ‘palo verde’ a España después de aprenderla en un pequeño pueblo de pescadores de Japón.
A través de este método, desembarcan sus capturas utilizando anzuelos de una sola línea y solo por pedido, lo que garantiza que no haya sobrepesca y que el daño a los peces sea mínimo.
La empresa JC Mackintosh, con sede en Tarifa, también ha adoptado la técnica de sacrificio japonesa conocida como ‘Ike Jime’ que garantiza la conservación de la calidad del pescado.
Cambiaron el nombre de todo el proceso a ‘Cinco pasos Mackintosh’ en su pesquería de Tarifa, enfatizando su dedicación a seguir todos los pasos meticulosamente.
Una parte clave del proceso incluye aturdir al pez para que deje de aletear y sufrir, garantizando al mismo tiempo la más alta calidad del producto.
Este innovador método se ha enfrentado a las burlas de los pescadores rivales, apegados a la tradicional pesca con red de almadraba gaditana, que se realiza en seis localidades de la Costa de la Luz.
La almadraba es un sistema antiguo que se remonta a la época fenicia. Se trata de un intrincado laberinto de redes y recintos instalados a lo largo de las rutas migratorias del atún rojo.
Cuando los atunes nadan a través de estas redes durante su migración anual del Atlántico al Mediterráneo, quedan atrapados.
Sin embargo, el coraje de Mackintosh ha dado sus frutos; en sólo seis años casi ha multiplicado por diez su facturación y vende su atún tanto en España como en el extranjero.
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