El dos de enero de 2020 el PSOE y ERC comunicaron formalmente la creación de una “mesa de diálogo, negociación y acuerdo” entre la Generalitat y el Estado para abordar el “conflicto politico”. Un instrumento para que ERC plantee sus demandas -referéndum y libertad de los presos-, y el PSOE su defensa de una España unida en la diversidad. Lo que entonces parecía un hito tras años de posiciones enfrentadas, ahora está comúnmente aceptado. Tanto, que en la nueva legislatura no habrá una, sino cinco mesas de dialogo. Eso se explica por varios motivos, pero el principal se resume en el enfrentamiento que hay entre ERC y Junts, incapaces de colaborar desde hace años. El riesgo que existe es que haya una telaraña de mesas y al final sea indistinguible qué hacen unas y qué hacen las otras. Aquí un manual para no perderse:
Mesa de diálogo entre gobiernos
Esta mesa es la del dos de enero de 2020 y podría decirse que es la ‘original’. Se ha reunido tres veces –febrero de 2020, septiembre de 2021 y julio de 2022– y de aquella negociación salieron las primeras decisiones para desjudicializar el ‘procés’ –los indultos y la derogación de la sedición– sin las cuales después probablemente no habría llegado la amnistía. En la nueva legislatura, el presidente de la Generalitat quiere reactivarla para llevar a cabo su propuesta de acuerdo de claridad para pactar un referéndum. Aragonès asegura que no quiere polémicas con las otras mesas -“No podemos distraernos”, dijo el jueves-, pero a la vez ya ha enviado varios mensajes a la opinión pública para defender la preeminencia de ésta Respecto a las otras. Su argumento es que el conflicto político solo será resolverá negociando de “país a país” y de “gobierno a gobierno”. Oh mar, en este espacio.
Esta segunda mesa de diálogo surge del acuerdo de investidura y, aunque no la llamen formalmente mesa, sino “mecanismo”, a la práctica funciona igual aunque con diferentes protagonistas: los socialistas a un lado y los posconvergentes otro. Aquí no hay gobiernos, pero el objetivo es el mismo y es negociar sobre el conflicto politico. La prueba es que el partido de Carlos Puigdemont ya ha dejado por escrito que, en las reuniones que haya, ellos propondrán la celebración de un referéndum a través del artículo 92 de la Constitución, es decir, por vías legales. Además, tendrá un verificador que controle su funcionamiento. La creación de esta mesa se explica por la lucha que hay para liderar el espacio independentista. Junts quiere negociar de tú a tú con el PSOE y al margen de ERC porque acusan a los republicanos de no saber hacerlo. La prueba es lo que dijo Toni Comín esta semana sobre el asunto: “La mesa de la que todo el mundo estará pendiente es la de Junts y el PSOE porque es donde se hará la negociación política real. Aragonès lo sabe y queda fuera de plano”.
Esta es la más difícil de explicar. ¿Por qué debe existir un “espacio de negociación” entre ERC y el PSOE ¿Cuándo ya hay una mesa de diálogo entre gobiernos con representantes de los dos partidos? Según el partido de Oriol Junqueras, esta tiene que “acompañar” a la otra. Su creación se explica realmente por qué en esta mesa los republicanos han conseguido que haya un “verificador” que controle que todo el mundo cumple. Una “persona de reconocido prestigio” que los socialistas no querían que estuviera en la mesa entre gobiernos. Su identidad aún está por revelarse, pero se contempla que se una institución internacional con experiencia en la materia.
Entre los partidos catalanes
Aquí es donde la telaraña se complica un poco más. Esta mesa es una propuesta del PSC para, en cierta forma, contrarrestar las mesas en las que solo es el PSOE con los independentistas y fijar la relación de que el conflicto no es entre Catalunya y el resto de España, sino también entre catalanes. El partido de Salvador Illa Sostiene que, si hay tantas mesas de diálogo, una de ellas tiene que ser solo entre partidos catalanes para adoptar una posición de consenso a la hora de defender Catalunya.
Noticias relacionadas
El objetivo de forjar consensos es difícil, teniendo en cuenta que ERC y Junts quieren un referéndum que el PSC rechaza y que unos quieren la independencia y los otros una España más federal. Sin embargo, tendrá su parte de protagonismo. El presidente Aragonès se ha comprometido a convocarla en las próximas semanas para explicar su propuesta de referéndum acordada antes de llevarla al PSOE, es decir, a la mesa entre gobiernos.
Comisión Bilateral Estado-Generalitat
Finalmente, existe lo que sería la mesa ‘vintage’. Técnicamente, es la primera de todas porque se creó con el último estatuto y su primera reunión fue en 2007, cuando el ‘procés’ ni existía ni se le esperaba. En esta comisión el Govern y el Gobierno deben negociar los traspasos competenciales, pero nunca ha tenido ni la regularidad ni la efectividad esperada por el bando catalán. Se tendría que haber reunido al menos en 32 ocasiones -dos al año-, y lo ha hecho tan solo en 11. En su última reunión, en febrero de 2022, la Generalitat arrancó algunos traspasos de competencias y la transferencia de algunas propiedades, pero aún están pendientes de concretarse. En el nuevo ciclo político debería volver a tener importancia para, por ejemplo, concretar el traspaso de Rodalies.