Se trata de una de las imágenes más fotografiadas de Orihuela, símbolo por excelencia de la ciudad, y sin embargo es evidente que el ayuntamiento ha dejado que se deteriore hasta tal punto que hay que sustituirla por completo.
Tras la canalización del Segura, se decidió decorar el azud de la ciudad con la insignia de Orihuela, el escudo y las cuatro barras de la Corona de Aragón. Se instaló por primera vez a principios de los años 90 y duró hasta 2017 cuando fue sustituido tras un cambio de diseño iniciado por el exalcalde Emilio Bascuñana (PP-Cs) y el exconcejal de Infraestructuras, Juan Ignacio López-Bas.
Ahora, sin embargo, apenas siete años después, está claro que los materiales utilizados no fueron los mejores y la colocación de la parte inferior del escudo junto al aliviadero del azud tampoco fue muy buena idea.
Esto último ha provocado que el escudo haya quedado completamente deformado, hasta el punto de que el pobre Oriol se ha quedado sin piernas, y sin la rama sobre la que debía apoyarse.
Quizás poner un escudo pintado sobre lo que antes era el lecho natural de un río tampoco era muy buena idea. Pero está claro que la humedad y las fuertes corrientes no son las mejores formas de preservar esta obra de arte urbano.
La realización de cualquier obra en el azud del río, como en cualquier otro lugar del dominio público hidráulico, requiere autorización de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS). En este caso las autorizaciones suelen tramitarse muy rápidamente ya que el mantenimiento de los tramos urbanos del río es competencia de los ayuntamientos.
En los últimos meses han sido muchas las limpiezas que se han realizado en esta parte del cauce urbano del Segura en Orihuela, por lo que se prevé que si el ayuntamiento tiene intención de hacerlo, y por supuesto si encuentra la financiación para financiar el proyecto, la autorización debería ser completamente sencilla.