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Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Tokio revela que los osos pardos en Hokkaido, Japón, han estado desenterrando bosques artificiales de coníferas en busca de ninfas de cigarras, causando daños significativos a las raíces de los árboles y a los niveles de nitrógeno del suelo.

El impacto invisible de los bosques de coníferas plantados por humanos

(Foto: John Moore/Getty Images)

En los serenos paisajes de Hokkaido, Japón, ha surgido un comportamiento peculiar entre la población local de osos pardos. Investigadores de la Universidad de Tokio han revelado un descubrimiento sorprendente en la península de Shiretoko. Se ha observado que los osos, conocidos por su naturaleza robusta y adaptable, interrumpen el crecimiento de los árboles en los bosques artificiales de coníferas.

El estudio, publicado en Ecology-Researchers, implicó un análisis complejo que comparó muestras de suelo y árboles de parcelas arboladas por humanos con aquellas de bosques naturales. Se reveló que la búsqueda de ninfas de las cigarras por parte de los osos había dañado inadvertidamente las raíces de los árboles y alterado el contenido de nitrógeno del suelo.

Este fenómeno está ausente en los bosques naturales con vegetación diversa donde los osos pardos deambulan sin verse afectados. Los hallazgos plantean preguntas apremiantes sobre el equilibrio ecológico y la biodiversidad en medio de la intervención humana.

Cigarras: ¿una dieta inusual que significa angustia ecológica?

El inusual cambio en la dieta de los osos pardos a las cigarras no es sólo una cuestión de gusto ecléctico sino que parece ser un síntoma de un problema ecológico subyacente. Se sospecha que la escasez de alimentos en los bosques de coníferas plantados por humanos está impulsando este comportamiento.

Si bien sigue siendo incierto si este cambio en la dieta se atribuye directamente a prácticas forestales artificiales o si hay otros factores ambientales en juego, lo que está claro es su impacto significativo tanto en la flora como en la fauna.

Esta revelación subraya la necesidad crítica de realizar estudios integrales que se centren en el comportamiento animal como indicador de la salud ecológica. También exige reevaluar las prácticas forestales para garantizar que promuevan la biodiversidad y la resiliencia ecológica en lugar de causar daños inadvertidamente.

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Cómo cavan los osos pardos en busca de cigarras

Los investigadores utilizaron cámaras trampa y collares GPS para monitorear los movimientos y actividades de los osos pardos en la península de Shiretoko.

Descubrieron que los osos pasaban más tiempo cavando en los bosques de coníferas plantados por humanos que en los bosques naturales, especialmente a finales del verano y en otoño, cuando las ninfas de las cigarras abundan en el suelo.

Los osos utilizaron sus poderosas garras y hocicos para excavar el suelo y exponer a las ninfas de las cigarras, que luego comieron como un refrigerio rico en proteínas.

Los investigadores estimaron que un solo oso podría cavar hasta 200 hoyos por día, cada uno de unos 30 centímetros de diámetro y 10 centímetros de profundidad.

El comportamiento de excavación no sólo perturbó la estructura del suelo y redujo su capacidad de retención de agua, sino que también cortó las finas raíces de los árboles, que son esenciales para la absorción de nutrientes y el transporte de agua.

Los investigadores midieron el contenido de nitrógeno del suelo y la tasa de crecimiento del diámetro de los árboles en las parcelas arboladas por humanos y en los bosques naturales.

Descubrieron que el contenido de nitrógeno del suelo era menor y la tasa de crecimiento de los árboles era más lenta en las parcelas arboladas por humanos que en los bosques naturales.

Los investigadores especularon que el menor contenido de nitrógeno del suelo se debía a que los osos eliminaban las ninfas de las cigarras, que son ricas en nitrógeno. La tasa de crecimiento más lenta de los árboles probablemente se debió al daño de las raíces y a la reducción de la disponibilidad de nitrógeno en el suelo.

Implicaciones para la conservación y la silvicultura

El estudio destaca las interacciones complejas e inesperadas entre las actividades humanas y los ecosistemas naturales, y las posibles consecuencias tanto para la vida silvestre como para la vegetación.

Los investigadores sugieren que los bosques artificiales de coníferas pueden no ser hábitats adecuados para los osos pardos, ya que carecen de la diversidad y abundancia de fuentes de alimento que ofrecen los bosques naturales.

También advierten que es posible que los bosques artificiales de coníferas no logren su propósito de restaurar el estado boscoso original de la tierra, ya que son vulnerables a los impactos de las excavaciones de los osos.

Recomiendan que las futuras prácticas forestales consideren las necesidades y comportamientos ecológicos de la vida silvestre local y apunten a crear ecosistemas forestales más diversos y resilientes que puedan respaldar el bienestar tanto humano como animal.

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