En una era en la que el cambio climático representa una amenaza significativa para la biodiversidad, las libélulas están mostrando una notable adaptación evolutiva que podría ofrecerles resiliencia contra las tendencias al calentamiento de sus hábitats.
Investigadores de la Universidad de Colorado han descubierto que una capa cerosa, conocida como pruinescencia, que se encuentra en las libélulas podría ser un factor clave en su supervivencia.
Pruinescencia: la ventaja evolutiva
(Foto: ROSLAN RAHMAN/AFP vía Getty Images)
El estudio, publicado en el procedimientos de la Academia Nacional de Cienciasrevela que la pruinescencia no es simplemente un rasgo para atraer parejas sino también una adaptación funcional para resistir el sobrecalentamiento y la deshidratación.
Se ha observado que esta sustancia cerosa y reflectante de los rayos ultravioleta producida por las libélulas macho reduce el calentamiento corporal y la pérdida de agua, lo que permite a estos insectos prosperar en condiciones cálidas y secas.
El equipo de investigación, dirigido por Michael Moore, Sarah Nalley y Dalal Hamadah, realizó una serie de experimentos fisiológicos en dos especies de libélulas.
Descubrieron que las libélulas con pruinescencia podían mantener temperaturas corporales más bajas y conservar la humedad de manera más efectiva que aquellas que no la tenían.
Este descubrimiento es particularmente significativo para las especies que se posan durante el cortejo, lo que implica que los machos permanecen estacionarios en áreas bien iluminadas para atraer a las hembras, haciéndolas vulnerables al fuerte sol.
Libélulas desempeñan un papel crucial en sus ecosistemas como depredadores y presas. Su capacidad para adaptarse a condiciones más cálidas y secas es vital para el equilibrio de sus comunidades ecológicas.
El análisis biogeográfico del estudio de más de 387.000 registros de libélulas, incluida información sobre la pruinescencia, indicó que las especies con esta capa cerosa son más frecuentes en regiones cálidas y secas.
Además, los análisis temporales sugieren que las especies pruinosas han estado mejor protegidas contra los impactos del cambio climático contemporáneo en comparación con sus contrapartes no pruinosas.
Esta innovación evolutiva, inicialmente una ventaja de apareamiento, ahora se ha convertido en una adaptación crítica para hacer frente a los cambios ambientales.
Los investigadores sugieren que tales adaptaciones también pueden estar presentes en otros insectos, lo que podría aumentar sus posibilidades de supervivencia en un mundo en calentamiento.
Los hallazgos subrayan la importancia de comprender las adaptaciones naturales y su papel en la resiliencia de las especies al cambio climático.
A medida que las temperaturas globales continúan aumentando, los conocimientos sobre cómo responden especies como las libélulas a estos cambios pueden informar los esfuerzos de conservación y las estrategias para preservar la biodiversidad.
En conclusión, la capa cerosa de las libélulas es un ejemplo notable de la adaptabilidad de la naturaleza. Subraya la necesidad de continuar la investigación sobre las formas en que las especies están evolucionando en respuesta al cambio climático.
Al aprender de estas innovaciones naturales, podremos apreciar mejor la complejidad de la vida en la Tierra y la importancia de protegerla.
¿Insectos que se han adaptado al cambio climático?
Gusano cogollero:
Este parásito se ha extendido debido al aumento de las precipitaciones y las temperaturas elevadas, que son las condiciones perfectas para que se reproduzcan y crezcan rápidamente. Las condiciones más cálidas y húmedas también favorecen el crecimiento de más de 70 plantas hospedantes de las que se alimenta el gusano cogollero.
Langosta del desierto:
El principal brote de langosta del desierto en África oriental, que comenzó en 2019, se propagó debido a lluvias inusualmente intensas que crearon el entorno perfecto para que las langostas se reprodujeran y aumentaran en número y tamaño. Las lluvias también apoyaron el crecimiento de vegetación para alimentarlos.
Mariposa monarca:
La famosa migración de la mariposa monarca norteamericana es uno de los ejemplos mejor documentados de una especie de insecto afectada por el cambio climático. Los cambios en los patrones climáticos han impactado sus ciclos de migración y reproducción.