La negociación de la investidura afronta 10 días decisivos con PSC y ERC mirando de reojo a Puigdemont

Diez días para que acabe el mes de julio. Para que expire el tiempo que ERC fijó para certificar si hay suficiente agua o no en la negociación con el PSC para contribuir a convertir a Salvador Illa en president de la Generalitat. Una recta final autoimpuesta -aunque con posible prórroga hasta el 26 de agosto- de olla a presión que puede llegar a hacerse muy larga y sofocante para todos. Los socialistas ven a su alcance el acuerdo pese a la fragilidad interna en la sede de la calle Calàbria. Los republicanos endurecen sus exigencias, pero se empeñan a fondo en explorar hasta dónde puede llegar Pedro Sánchez con la financiación singular para Catalunya. Y Junts no revela de momento sus planes, que pueden acabar desestabilizando la situación si finalmente Carles Puigdemont regresa y es detenido. Todos se miran de reojo y nadie actúa a su libre albedrío.