Los recientes intentos de asesinato contra él lo han motivado a incitar a la violencia mortal. Afirma que, al etiquetarlo los demócratas como “un peligro para la democracia”, ha estallado la violencia contra él. La verdad: sus políticas del Proyecto 2025, sus alianzas con el dictador antidemocrático Vladimir Putin, la insurrección del 6 de enero que él incitó y no hizo nada por detener, y la declaración de que, si gana, desechará partes de la Constitución con las que no está de acuerdo, demuestran que es un peligro para la democracia.
Trump y sus aliados están metidos en serios problemas legales, por lo que recurren a calificar la rendición de cuentas ante el Estado de derecho de caza de brujas y uso de armas. El hecho es que es el primer presidente de Estados Unidos condenado por un delito. Además, hay pruebas en vídeo que muestran que la visión de Donald Trump para nuestra democracia se alinea con los regímenes autoritarios. Su mensaje a la gente trastornada es que la violencia es una forma necesaria y aceptable de lidiar con la oposición política.

Tampoco son declarados culpables ni responsables de cometer fraude comercial, pagar menos impuestos, incitar a una insurrección, intentar robar una elección designando electores falsos o pagar dinero a una estrella porno para que calle. ES IMPRESIONANTE QUE LAS ACTUACIONES DE TRUMP EN LOS RALLYES CONVENZAN A CUALQUIERA DE QUE ES INTELIGENTE, EMPÁTICO O QUE ESTÁ INTERESADO EN PRESERVAR LA CONSTITUCIÓN ESTADOUNIDENSE.

EL SISTEMA JUDICIAL NO HA TRATADO A TRUMP DE LA MISMA MANERA QUE AL CIUDADANO MEDIO. SIN EMBARGO, LAS DICTADURAS SUELEN AUTOIMPLOSIONARSE PORQUE NO SE SIENTEN LO SUFICIENTEMENTE SATISFECHAS CON EL PODER QUE POSEEN. LA HISTORIA MUESTRA QUE LOS DICTADORES CAEN MAL. EL BIEN GANA AL ODIO.