Recientemente hice mi primer viaje en robo-taxi en San Francisco.
Me subí atrás y el asiento del conductor estaba vacío.
Observé con asombro cómo el coche hacía la señal de stop para girar a la derecha y esperaba a que cruzaran los peatones. Luego aceleró lentamente y el volante giró a la derecha.
Fue un viaje muy tranquilo. Ya no tuve que preocuparme por poner mi vida en manos de un taxista soñoliento o malhumorado.
Como científico de datos, me fascina la tecnología que impulsa los vehículos autónomos. Por eso, aprendí a construir una red neuronal simple que puede predecir cómo conducir, y te lo explicaré paso a paso.
Primero debemos comprender la mecánica de cómo encajan los componentes de software y hardware.
Un coche se mueve en un plano horizontal y puede ir en cuatro direcciones diferentes. Por ello, el coche está equipado con sensores que detectan su proximidad a objetos en cuatro direcciones:
- Proximidad al objeto de delante,
- Proximidad al objeto que se encuentra detrás,
- Cercanía a…