Aunque buscaba un parón para reflexionar lejos de la vorágine y fijar estrategia con el retiro de dos días en la Vall de Núria, el día a día acecha al Govern. En estos momentos, no solo está ultimando el paquete de medidas que el president Salvador Illa anunciará este lunes a patronales y sindicatos para tratar de mitigar los efectos de los aranceles anunciados por Donald Trump, sino que también está negociando contrarreloj con ERC y los Comuns para evitar el varapalo que supondría la semana que viene en el Parlament no poder convalidar tres decretos. En el caso de uno de ellos, el que afecta a los cámpings que están en zonas inundables, incluso se está trabajando en substituir el que ya aprobó el pasado 17 de marzo -normativa que sería retirada- por uno de nuevo, según ha podido saber EL PERIÓDICO.
El frente parlamentario es, a corto plazo, lo más apremiante que tiene el Executiu, aunque para Illa es crucial también poder contar pronto con la ampliación de crédito de 1.769 millones que vincula al incremento de sueldo de los funcionarios, la gratuidad de Rodalies, la ley de barrios o a las ayudas a los sectores perjudicados por la guerra comercial. Los tres decretos que están en juego porque tanto ERC como los Comuns han manifestado objeciones son el de medidas urgentes en materia de vivienda y urbanismo -el que permitirá las licencias exprés para impulsar obras-, el de contratación pública para licitar y adjudicar proyectos y el ya mencionado sobre los cámpings, que ERC ya advirtió la semana pasada que tumbaría con el argumento de que no estaba lo suficientemente “consensuado” con el sector.
Fuentes gubernamentales admiten que este lunes la conselleria de Interior se reunirá con el gremio y que del encuentro esperan poder salir con “un nuevo texto de mayor consenso”. Eso supondría que, por primera vez en este mandato, el Govern retiraría un decreto ya aprobado para substituirlo por otro. Si se concretan estos cambios, ERC reconsiderará su negativa a apoyar el decreto en el Parlament y lo votará a favor. “El nuevo incluye nuestras peticiones”, esgrimen fuentes republicanas. ERC asegura que está a favor de revisar la seguridad en estos cámpings, pero consideraba que el decreto original tenía carencias y había hecho enfadar al sector.
Habrá que ver, de todos modos, si los Comuns, que ya avalaban el actual texto, dan su plácet o bien en este caso se acaba buscando una suma en la que participe Junts. Y es que la semana pasada los socios de investidura advirtieron de que ninguno de los tres decretos tenía el voto asegurado, pero cada formación alega motivos distintos y pone sus propias condiciones. Así que, para evitar que sean tumbados, el Govern está arremangado en busca de la cuadratura del círculo que le permita salvar el ‘match’.
El principal frente con los Comuns
El principal nudo con el grupo capitaneado por Jéssica Albiach esté en el decreto de vivienda, que después del informe adverso del Consell de Garanties Estatutàries -a quien recurrió ERC- el Govern ha accedido a tramitarlo como proyecto de ley. Los Comuns exigen, sin embargo, llegar al pleno con enmiendas acordadas para regular los alquileres de temporada y para evitar que pisos de protección oficial pierdan esta condición y pasen al mercado privado. La consellera de Territori, Habitatge i Transició Ecològica, Sílvia Paneque, ha admitido este sábado que están trabajando en ello, además de en compromisos para movilizar vivienda vacía y hacer un registro de grandes tenedores, y que esperan cerrar un acuerdo antes del miércoles.
En cuando al tercer decreto, el de contratación pública, habrá que ver si finalmente se convalida o bien se tramita también como proyecto de ley para introducir modificaciones, como preferirían los republicanos. En el caso de los Comuns, han reclamado que sea por la vía de la enmienda en trámite parlamentario o sea aprobando un nuevo decreto, se recuperen varios requisitos de los que se había prescindido y que el colegio de arquitectos ha advertido de que podría repercutir en la calidad de la obra pública o de la vivienda de protección.
En el Govern aspiran a poder resolver este mosaico con el menor desgaste posible teniendo en cuenta que tendrá que aplicar correcciones en los tres decretos y que, una vez desbrozado este frente, estará en mejores condiciones para tratar de arrancar el acuerdo para inyectar nuevos recursos a los presupuestos prorrogados. En el último pleno, el de la semana pasada, el Govern ya salió con rasguños con la petición de cese y la reprobación de la consellera Paneque por la gestión del caos de Rodalies, así que el objetivo es evitar un nuevo revés. Más aún en una semana en que Illa tratará de poner el foco en el escudo catalán contra los aranceles y en el fin de las restricciones de consumo de agua tras dar por acabada la emergencia por sequía.