El gobierno español, a través de la Confederación Hidrográfica de Segura (CHS), ha iniciado el proceso de planificación para dos nuevas plantas de desalinización, una en Torrevieja y otra en Águilas, con una capacidad de producción combinada de 150 hectómetros cúbicos. El objetivo es mejorar la seguridad del agua y apoyar a los usuarios de riego afectados por la reducción de las asignaciones de la transferencia de agua Tajo-Segura.
El CHS ha ofrecido € 1.83 millones para el diseño preliminar de ambos proyectos, que incluirán plantas de energía solar para operaciones sostenibles. El lote 1 (€ 876,000) cubre la planta en la orilla derecha del canal posterior a la transferencia, vinculado a Águilas y el lote 2 (€ 960,000) se dirige a la orilla izquierda, que involucra una nueva instalación de Torrevieja. Estos proyectos tienen como objetivo impulsar la disponibilidad de agua en 100 hm³ por año para la orilla izquierda y 50 hm³ para la derecha.
Los componentes clave incluyen ingesta de agua de mar, sistemas de descarga de salmuera, tuberías, depósitos e infraestructura de energía. Los estudios de viabilidad ambiental y técnica se realizarán antes de la aprobación del proyecto. Estas iniciativas forman parte del Plan Hidrológico de la cuenca del río Segura y están destinados a compensar los recortes de agua de riego aprobados en el Plan Tagus Basin en 2023, que reducirá gradualmente los suministros de riego en un 50% para 2027.
En respuesta a los recortes, el plan hidrológico describe varios proyectos de mitigación: una segunda planta de desalinización en Vega Baja, la interconexión de la planta actual de Torrevieja con el interior de Murcia y la construcción de plantas solares a menores costos de agua desalinados. Sin embargo, la mayoría de estos proyectos se retrasaron y solo ahora se están anunciando.
Torrevieja enfrenta desafíos para localizar la nueva planta debido a la escasez de tierras costeras disponibles, ya dominada por la infraestructura turística. Los posibles sitios incluyen áreas cerca de la instalación de desalinización existente o más tierra adentro en tierras de cultivo cerca de Los Montesinos. Sin embargo, estas opciones vienen con preocupaciones territoriales, ambientales y financieras.
El alcalde Eduardo Dolón se opone firmemente a la instalación propuesta, criticando la falta de consulta con el Ayuntamiento de Torrevieja. También advirtió sobre posibles impactos ambientales e interrupciones en la infraestructura urbana de la ciudad. Dolón expresó su frustración con decisiones unilaterales repetidas del gobierno central, haciendo referencia a ejemplos anteriores como el centro de recepción de migrantes propuesto.
Actualmente, la planta de desalinización existente de Torrevieja, la más grande de Europa, produce 80 hm³ anualmente, con planes de expansión que lo llevan a 120 hm³. A pesar de la resistencia pasada, las comunidades de riego, especialmente en Murcia, ahora exigen agua mucho más desalinada de la que puede proporcionar la expansión.
Dolón también criticó al gobierno por no cumplir con las mejoras urbanas compensatorias vinculadas a la primera planta, muchas de las cuales permanecen incompletas o estancadas debido a los informes internos del ministerio.