El gobierno regional de Madrid ha rechazado enérgicamente las acusaciones de mala práctica en el Hospital Universitario de Torrejón, financiado con fondos públicos pero administrado de forma privada, insistiendo en que un escándalo causado por la filtración de grabaciones de audio proviene simplemente de “disputas internas entre ejecutivos” y no refleja problemas más amplios en el sistema de salud de la región.
La controversia estalló después de que el periódico español EL PAÍS publicara una grabación de audio de una reunión interna del 25 de septiembre en la que Pablo Gallart, director general de Ribera Salud, el consorcio privado que opera el hospital, supuestamente ordenó al personal superior que extendiera deliberadamente las listas de espera de pacientes para aumentar las ganancias de la empresa privada de atención médica.
Dos días después, el presidente regional de Madrid rechaza las reclamaciones contra la dirección del hospital
En respuesta, la presidenta regional de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, después de 48 horas de silencio sobre el tema, describió el incidente como “rencillas entre directivos” (disputas entre ejecutivos) e inmediatamente desvió las acusaciones al primer ministro español, Pedro Sánchez, de explotar el caso para socavar el modelo de salud de Madrid. En declaraciones a los periodistas el sábado 6 de diciembre, Ayuso afirmó: “Cualquiera que utilice el sistema sanitario de Madrid para obtener cualquier tipo de beneficio y anteponga una vida a otra se enfrentará a una respuesta firme e intransigente”. Pidió a los medios de comunicación que publicaran la conversación filtrada completa, argumentando que se estaban utilizando filtraciones selectivas para manchar a todo el servicio regional de salud y a su personal.
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Ayuso elogió a los trabajadores de primera línea del hospital, brindándoles todo su apoyo, y destacó que en los próximos días se pondrá en marcha una nueva inspección, que se sumará a los 40 controles rutinarios anuales, de los que, según dijo, los pacientes valoran la instalación con un 8,6 sobre 10 de media. Descartó cualquier afirmación sobre tiempos de espera inflados artificialmente como infundados e insistió en que los datos de la lista de espera del hospital eran “incomparables” y estaban entre los mejores de la región.
El Ministerio atribuye la conversación grabada a riñas internas
La Consejería de Sanidad de Madrid reiteró la posición de Ayuso en comunicados oficiales difundidos el viernes y el sábado. Una inspección de emergencia realizada por un equipo multidisciplinario desde el miércoles no encontró evidencia de mala praxis, no se recibieron quejas de pacientes y los tiempos de espera son excelentes y muy inferiores a la media regional.
El ministerio atribuyó todo el episodio a “disputas internas” que “no se puede permitir que arrojen dudas sobre la calidad de la asistencia sanitaria en la Comunidad de Madrid”. Destacó mencionar que el hospital ha aumentado la dotación de personal y los niveles de actividad en los últimos tiempos y confirmó que la inspección continúa como medida de precaución.
A pesar del enorme escándalo, hasta el momento Ribera Salud no se ha pronunciado en respuesta a las grabaciones de audio filtradas, ni en respuesta a las conclusiones del Gobierno regional, lo que pone en duda si realmente podría haber algo detrás de las declaraciones filtradas. Ahora, durante un importante brote de gripe y con las salas de los hospitales llenas hasta el límite de su capacidad, la imagen no es buena para el gobierno regional ni para la gestión hospitalaria local.