España está avanzando en planes para una de sus medidas antitabaco más amplias hasta la fecha. El Consejo de Ministros ha aprobado un proyecto de ley que, de ser aprobado, prohibiría fumar en todas las terrazas de bares y restaurantes, así como en una amplia gama de espacios públicos.
Aunque la propuesta aún enfrenta un proceso parlamentario completo, la medida señala un impulso decisivo hacia la eliminación de fumar en entornos sociales al aire libre. Las terrazas, consideradas durante mucho tiempo el refugio final para los fumadores, quedarían libres de humo independientemente de si están cerradas, parcialmente cubiertas o completamente abiertas al aire.
La prohibición se aplicaría no sólo a los cigarrillos tradicionales sino también a los cigarrillos electrónicos, los dispositivos de tabaco calentado, las pipas de agua y otras alternativas para fumar. El gobierno sostiene que estos productos más nuevos plantean problemas de salud pública similares y deberían regularse por igual.
Según el proyecto de ley, también se prohibiría fumar en piscinas públicas, parques, áreas de juego, campus universitarios, paradas de autobús y estaciones de tren. Se establecería un perímetro libre de humo de 15 metros alrededor de hospitales, escuelas y centros comunitarios. Los conciertos al aire libre, festivales y otros eventos públicos también estarían sujetos a las restricciones ampliadas.
Además, el proyecto de ley incluye una prohibición total de la venta de cigarrillos electrónicos de un solo uso. Las autoridades citan como razones clave el daño ambiental y la creciente popularidad de los vaporizadores desechables entre los adolescentes. A los fabricantes se les concedería un período de transición de un año para vender el stock restante y ajustar sus líneas de productos.
El incumplimiento de las nuevas normas podría acarrear sanciones de hasta 600.000 euros en los casos más graves. Los establecimientos estarían obligados legalmente a exhibir carteles claros que informen a los clientes sobre la prohibición, y las responsabilidades de hacer cumplir la prohibición se extenderían tanto a particulares como a empresas.
El proyecto también endurece los límites a la publicidad y promoción del tabaco. Se eliminarían patrocinios, obsequios, descuentos y visibilidad de marca en eventos o terrazas en un esfuerzo por distanciar aún más el tabaco de las actividades de ocio y la cultura juvenil.
Ahora comienza una fase de consulta pública, que permitirá a los gobiernos regionales, grupos industriales y ciudadanos brindar comentarios. Luego, el Ministerio de Salud revisará el texto antes de devolverlo al Consejo de Ministros. La aprobación final requeriría votos tanto en el Congreso como en el Senado.
Aunque las asociaciones de hostelería ya han expresado fuertes objeciones, se espera que el proceso legislativo dure varios meses. Por ahora, el futuro de fumar al aire libre en España sigue en manos de los legisladores, pero la dirección a seguir es clara.