El colapso de la construcción de vivienda asequible en el centro de la crisis inmobiliaria en Baleares

En 1994, Baleares contaba con casi 750.000 habitantes y 415.401 viviendas. La población supera ya los 1,2 millones, mientras que el número de viviendas asciende a 650.123. La población ha aumentado casi un 70% y el número de viviendas un 56%.

Estas tasas de crecimiento no cuentan toda la historia. A principios de siglo y en el apogeo de la burbuja inmobiliaria inmediatamente anterior a la crisis financiera, se inició la construcción de 12.000 o más viviendas nuevas en años específicos. Cuando se produjo la crisis, la cifra se redujo a 2.000 o menos. Los años absolutamente más bajos fueron los del gobierno de austeridad del Partido Popular de José Ramón Bauzá de 2011 a 2015.

Desde entonces ha habido una recuperación, pero a un ritmo de crecimiento mucho más lento que el de la población. Las cifras de más de treinta años ocultan el hecho de que se produjo un colapso casi total en la construcción de viviendas asequibles tras la crisis. Por ejemplo, los datos del Ministerio de Vivienda de España para las Islas Baleares indican que entre 1994 y 2004 se construyeron 9.446 viviendas asequibles de algún tipo. De 2015 a 2024 hubo 741.

Hubo descensos similares en otras partes de España, pero no fueron tan pronunciados como en Baleares. Sandra Verger, de la Asociación de Constructores de Baleares, explica que antes los planes de vivienda se desarrollaban a través de un proceso colaborativo entre el Gobierno español y los gobiernos regionales. Estos planes favorecían la construcción de viviendas asequibles. Había subvenciones para la construcción y la compra. Los compradores también recibieron subvenciones a fondo perdido, lo que redujo significativamente el precio.

La crisis paralizó la construcción de viviendas asequibles, principalmente las de categoría VPO. Verger añade que bajo los gobiernos de izquierda de 2015 hubo algunas construcciones, pero que se trataba específicamente de viviendas sociales para familias muy vulnerables. Fue una buena iniciativa, pero insuficiente. Su esperanza está en el nuevo plan de vivienda anunciado por el ministerio, que apunta a la voluntad de restablecer las subvenciones tanto para la construcción como para la compra.

Su otra esperanza está en la ley de ordenación territorial del Gobierno balear. “Esperamos que se pongan manos a la obra y que los ayuntamientos impulsen la creación de nuevos suelos urbanizables”. Este nuevo suelo urbanizable es para viviendas de VPO o viviendas de precio limitado, que son más caras que las de VPO pero todavía muy por debajo de los precios del mercado; es más atractivo para los desarrolladores.

Pero si el gobierno de Marga Prohens está trabajando en una política de contención de precios, no se puede decir que esté teniendo mucho impacto. Las cifras del Colegio de Notarios a finales de 2025 confirman que Baleares es una de las regiones más caras de España. El precio medio del metro cuadrado fue de 4.061 euros, más del doble que la media española. Y esta cifra ha ido aumentando a un ritmo de dos dígitos en los últimos cinco años.