EL MANDATO DE LA POLICÍA NACIONAL DE ELCHE EN EL CENTRO DE LA TORMENTA DE INSPECCIÓN ‘TOMA POR DATA’ DE SAN FULGENCIO – The Leader

San Fulgencio se ha visto sacudido por una ola inusualmente agresiva de inspecciones comerciales, tras una controvertida multa impuesta a un alto oficial de la policía regional.

El municipio, de unos 10.000 habitantes, se convirtió en el centro de una operación policial a gran escala a principios de marzo, cuando agentes de la unidad de la Policía Nacional con sede en Elche (adscrita a la policía regional dependiente de la Generalitat) llevaron a cabo controles en más de 20 negocios locales. Entre los destinatarios se encontraban peluqueros, mecánicos, panaderías y carniceros, y varios propietarios se enfrentan ahora a importantes sanciones económicas.

Las inspecciones se produjeron apenas unas semanas después de que el comandante de la unidad de Elche, Fernando Gómez, fuera multado con 120 euros por la policía local de San Fulgencio en diciembre por tirar indebidamente escombros de construcción y enseres domésticos en un contenedor público de residuos.

Según los informes, Gómez—quien supuestamente estaba ayudando con trabajos de renovación en una propiedad privada—fue observado por una patrulla de la Guardia Civil, que alertó a los oficiales locales responsables de hacer cumplir las normas sanitarias municipales. Se confirmó la infracción y se impuso una multa menor. En ese momento, al parecer no se identificó como policía.

Después de recibir una notificación formal de la sanción a través de SUMA, el organismo regional de control tributario, Gómez supuestamente acudió al Ayuntamiento de San Fulgencio en un intento de impugnar la multa. Primero consultó a funcionarios municipales antes de reunirse con el alcalde José María Ballester, abogado y ex policía local. El comandante estaba acompañado por otra persona que ocupaba un alto cargo dentro de la fuerza. A pesar de estos esfuerzos, el recurso no tuvo éxito.

Poco después, la Policía Nacional lanzó lo que los vecinos describen como una campaña de inspección sin precedentes en todo el centro de San Fulgencio. Según los informes, en la operación, que no implicó coordinación previa con la Policía Local, se desplegaron múltiples patrullas por toda la zona, sorprendiendo a los lugareños por su escala e intensidad.

Si bien estas unidades suelen centrarse en lugares de hostelería (garantizando el cumplimiento de las leyes regionales que rigen los establecimientos públicos, incluidas las normas sobre licencias, seguridad, accesibilidad, límites de ocupación y ruido), esta campaña se extendió mucho más allá de su alcance habitual. Se inspeccionaron alrededor de 15 tipos diferentes de negocios, muchos de ellos no relacionados con la vida nocturna o el entretenimiento.

Según se informa, en los últimos días la operación se ha expandido a urbanizaciones residenciales, ampliando significativamente su alcance. Al mismo tiempo, han comenzado a llegar notificaciones formales de sanciones, lo que generó preocupación y quejas de los empresarios afectados por el monto de las multas.

Fuentes del gobierno local han expresado su apoyo a los esfuerzos de control destinados a abordar los incumplimientos regulatorios y la economía sumergida, pero subrayan que tales operaciones deben coordinarse con la Policía Local. Se negaron a comentar sobre cualquier vínculo entre la multa de diciembre y las inspecciones posteriores.

El alcalde Ballester también ha evitado hacer comentarios directos sobre la controversia y se ha limitado a afirmar que sigue “sujeto al Estado de derecho”.