El Parlament Balear ha rechazado hoy martes la moción no vinculante presentada por el PSIB sobre la limitación de vehículos en Mallorca, una iniciativa que, pese a contar con el apoyo de la izquierda, no logró aprobarse debido a los votos en contra de los 33 diputados del centro y extrema derecha PP y Vox.
La diputada socialista Amanda Fernández, que defendió la propuesta, aseguró a la cámara que, si su partido regresa al poder en 2027, lo “primero” que hará será aprobar la ley para limitar la entrada de vehículos a la isla. El diputado del PSIB vaticinó que dentro de un año “la ciudadanía enviará a la oposición a los miembros del PP y de Vox, actualmente presentes en las instituciones de las islas”.
Durante el debate, Fernández sostuvo que esta propuesta pretende reducir la presión externa sobre Mallorca e insistió en que las medidas propuestas “no van dirigidas contra los residentes”, sino contra los vehículos que no pagan impuestos en Baleares y que aumentan la congestión, especialmente durante la temporada alta.
La diputada del PP, Marga Pocoví, criticó a los socialistas por no haber encargado estudios sobre la capacidad de la red de carreteras durante sus ocho años de gobierno, aunque reconoció la necesidad de una normativa que limite la entrada de coches de alquiler y que considere la aplicación de tasas en los momentos de mayor congestión.
Desde Més per Mallorca, el diputado Ferran Rosa criticó la falta de compromiso del Gobierno regional para implementar medidas coyunturales y cuestionó al PP sobre cuándo estaría lista dicha ley, tras advertir de que “no estará lista esta temporada”. “Queremos poder circular en coche por nuestra propia casa, y no sólo cuando termine la temporada turística”, insistió.
Vox rechazó la propuesta, argumentando que confunde movilidad sostenible con movilidad restringida, y afirmó que el problema no se soluciona limitando el tráfico, sino mediante planificación y alternativas reales de transporte. El debate del martes puso de relieve el consenso sobre el problema de la congestión del tráfico en Mallorca, pero también las diferencias de opinión sobre las medidas a implementar, en un contexto marcado por el aumento del número de vehículos y la presión del turismo sobre las infraestructuras de la isla.
El proyecto de ley rechazado proponía, entre otras medidas, fijar un límite al número de vehículos, regular el alquiler de coches e introducir tasas de acceso para avanzar hacia un modelo de movilidad más sostenible y reducir la congestión estructural. También incluía multas de hasta 30.000 euros para las infracciones más graves y se basaba en modelos ya vigentes en otras islas como Formentera e Ibiza.