Hora: “Es posible que haya descendido del Air Force One el miércoles por la noche entre aplausos de escolares que blandían las barras y estrellas y flanqueado por los magnates más influyentes de la tecnología, pero no pasó mucho tiempo antes de que el presidente Trump ocupara su lugar en Beijing. En las primeras discusiones a puertas cerradas de la visita, el presidente chino Xi Jinping emitió una dura reprimenda con respecto a las ventas de armas estadounidenses a Taiwán…”
“Dado que Trump explota incluso ante la afrenta percibida más insignificante… fue revelador que Xi se sintiera capacitado para imponer la ley desde el principio… la óptica del presidente de los Estados Unidos, para quien la beligerancia ha sido durante mucho tiempo una insignia de honor, que parece incómodo e intimidado es una cruda ilustración del cambiante equilibrio del poder global”.
“Más que nada, Trump parecía extrañamente solo a pesar de la falange de altos ejecutivos que viajaban con él… La elección de palabras de Xi fue nuevamente reveladora. China nunca tiene reparos en pregonar sus ‘asociaciones’ de diversos grados con decenas de naciones en todo el planeta, incluso si en verdad éstas nunca son imparciales y exclusivamente transaccionales”.
“Pero con Trump, Xi evitó cualquier apariencia de asociación, simplemente abogó por un marco de ‘estabilidad estratégica constructiva’, lo que indica que está convencido de que Estados Unidos es un rival y, aunque no quiere que los vínculos se disparen, confía en la capacidad de China para mantenerse firmes…”
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