El gobernante Partido Popular en Baleares anunció el lunes que no apoyará una propuesta para eliminar los servicios de intervención temprana para hijos de inmigrantes indocumentados.
Esta propuesta ha llegado de Vox en forma de modificación de la ‘Ley Ómnibus’ del Gobierno balear, que como su título indica abarca un amplio abanico de cuestiones. La intervención temprana está dirigida a niños de hasta seis años con trastornos del desarrollo o que corren riesgo de desarrollarlos. Vox ha insistido en que la residencia legal en España debería ser un requisito para recibir esta intervención.
El portavoz del PP, Sebastià Sagreras, explicó el lunes que la propia enmienda de su partido tenía como único objetivo reducir la burocracia. Los requisitos para acceder a este servicio están determinados por la Ley Nacional de Dependencia. Esta ayuda está dirigida a una población menor de edad especialmente vulnerable. “Lo último que necesitan es ruido político”. La intención de Vox es añadir una enmienda más en materia de residencia. Tenían la impresión de que el PP había aceptado esto, pero el lunes dijeron que votarían en contra de la propuesta de Vox o retirarían la enmienda por completo.
Los partidos de la oposición acogieron con satisfacción la postura del PP. Lluís Apesteguia, de Més, ha defendido que hacer del estatus migratorio de los padres una condición para la ayuda a los menores es “indecente y despreciable”. Consideró que el PP había llegado a un acuerdo con Vox pero que la presión de los medios y de las organizaciones sociales les había obligado a dar marcha atrás. Iago Negueruela, del PSOE, calificó el contenido de la propuesta de “absolutamente racista y delirante”.
Las relaciones entre el PP y Vox siguen siendo difíciles. Lo han sido desde las elecciones de 2023, cuando el PP no consiguió la mayoría en el Parlamento Balear. Han tenido que depender de Vox para obtener apoyo legislativo, y Vox no les ha puesto las cosas fáciles.