Matt Bai: “Ningún presidente realmente quiere ser comparado con Jimmy Carter (que en paz descanse), pero en el caso de Donald Trump, los paralelos ahora son difíciles de ignorar. La presidencia de Carter fue superada por una crisis de rehenes en Irán, donde en 1979 los seguidores del ayatolá Jomeini capturaron a 66 estadounidenses y los retuvieron (o a la mayoría de ellos, al menos) durante más de un año. El impasse se desarrolló como un drama televisado… y se entrelazó en el público mente con la inflación descontrolada, las tasas de interés y los precios de la gasolina, mientras Carter suplicaba a los estadounidenses que bajaran sus termostatos y en su lugar se pusieran suéteres. Todo ello indicaba que el país estaba en una espiral y que el presidente estaba superado.
“Casi medio siglo después, Trump tropezó con su propia e implacable crisis de rehenes en Irán, ésta enteramente provocada por él mismo. Durante varias semanas, Irán ha mantenido al Derecho o a Ormuz —y, por extensión, a la economía global— a punta de pistola”.
“Las posibilidades de poner fin permanentemente al enfrentamiento parecen fluctuar día a día, mientras Trump busca desesperadamente una salida al enigma. Mientras escribo esto, el resultado más probable parece ser una capitulación humillante por parte de Trump, en la que Irán aflojará su control sobre el petróleo a cambio de un montón de vagos temas de conversación sobre logros futuros”.
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