El Rey Felipe VI, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, han liderado este martes un homenaje a quien fue durante 21 años presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Joan Antoni Samaranch. Cuando se cumplen 16 años de su muerte, el acto ha querido simbolizar la gratitud de las instituciones -el Estado, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona-, de la sociedad civil y del mundo del deporte al exmandatario olímpico.
El homenaje se ha celebrado en los jardines del Palauet Albéniz de Barcelona, una ciudad siempre unida a Samaranch porque su papel en el COI fue decisivo para que acogiera los Juegos Olímpicos de 1992. Uno de los atletas del certamen -y abandonado de la delegación de España- fue el Rey, que ha elogiado que Samaranch “lideró con gran ímpetu y convicción la transformación del olimpismo en su dimensión institucional, en su potencial diplomático y en su innovación técnica y tecnológica”.
También ha aprovechado su discurso de clausura para lanzar un mensaje de unidad y concordia entre instituciones y ciudadanos de España. En su opinión, los Juegos de Barcelona no solo fueron un escaparate de la ciudad y el país ante el mundo, sino que fueron una “extraordinaria inyección de moral” para los españoles. “Enseñaron al mundo de lo que éramos -y somos- capaces cuando trabajamos juntos”, concluyó.
Samaranch apostó por Barcelona cuando no era fácil hacerlo
El presidente de la Generalitat ha apostado por destacar el mismo simbolismo que el monarca. Para él aquellos Juegos también fueron la demostración del “verdadero potencial de Catalunya y España” cuando lucharon por una “causa común”. Illa ha recordado que los años ochenta, cuando se decidió la nominación de la capital catalana -fue en 1986-, no eran años fáciles ni aquí ni en el mundo y ha destacado que Samaranch “apostó por Barcelona cuando no era fácil hacerlo”. “Fue un visionario”, ha proclamado.
“El cargo más bonito del mundo”
La figura de Samaranch, pese al homenaje que se le ha brindado este martes, no deja de ser controvertida. Antes de su trayectoria como mandatario del COI, su biografía incluye numerosos vínculos con el régimen franquista. Fue miembro de la Falange; concejal en Barcelona (1955-1964); procurador en las Cortes franquistas (1964-1977); delegado nacional de Deportes (1967-1970) y presidente de la Diputación de Barcelona en la transición del régimen a la democracia (1973-1977).
El Rey y los familiares de Samaranch en el acto de homenaje al expresidente del COI. / Jordi Otix
Pero sería en la década de los ochenta del siglo XX, como presidente del COI, cuando entraría en la memoria de los catalanes al pronunciar ‘À la Ville de… Barcelone’, la célebre frase con la que anunció que la ciudad acogería la organización de unos juegos olímpicos. Eso es lo que ha valido hoy. Todo el homenaje ha estado repleto de recuerdos a aquel certamen: desde sus palabras en catalán durante la inauguración hasta la banda sonora del certamen con el ‘Amics per sempre’ de Sarah Brightman y Josep Carreras.
El alcalde Collboni ha destacado que la historia de la ciudad no sería la misma sin “el liderazgo, la visión, la eficiencia y las puntos diplomáticos” de Samaranch. “Barcelona es hoy lo que es porque ese día la ciudad empezó a cambiar para siempre”, ha expuesto. El presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, ha asegurado que esos Juegos cambiaron “la mentalidad del país”.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en el acto de homenaje a Joan Antoni Samaranch. / Jordi Otix
En un acto presentado por el periodista Jordi Basté, también han tomado la palabra sus familiares. Su hijo, Joan Antoni Samaranch Salisachs, ha querido destacar la faceta diplomática de su padre no solo a través del olimpismo, sino también como embajador de España en la Unión Soviética y Mongolia entre 1977 y 1981. Pero si alguien podía definir mejor esa trayectoria era el protagonista del acto. Aunque fallecido, se han emitido numerosos fragmentos de entrevistas. En una de ellas se refería al cargo de presidente del COI con emoción: “Es el cargo más bonito del mundo”.
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