Las compras extranjeras y el alquiler vacacional provocan que las dificultades de vivienda en Baleares sean mayores que en el resto de España

El Informe Anual 2025 del Banco de España señala que Baleares es la región de España donde el acceso a la vivienda es más difícil. El informe afirma que el aumento del precio de la vivienda en Baleares desde 2014 ha estado impulsado por la actividad económica, el crecimiento demográfico y la demanda turística.

El precio real de la vivienda, ajustado a la inflación, aumentó un 4,7% anual entre 2014 y 2025. Esto estuvo “muy por encima de la media nacional y sólo superado por Madrid”. Mientras tanto, los alquileres aumentaron un 2,8% anual, el mayor aumento entre las regiones.

Dice el informe del Banco: “El aumento sostenido de los precios se traduce en un esfuerzo muy significativo para acceder a la vivienda, tanto en propiedad como en alquiler”. En el caso del alquiler, se señala que el 30,8% de los ingresos netos se tiene que destinar a alquileres, “superando el umbral donde se considera excesivo este esfuerzo”, que es el 30% de los ingresos netos. De media, en Baleares se tarda el doble en poder comprar una primera vivienda que en el conjunto del país: 13,3 años frente a 6,8.

Llegando a los motivos por los que los precios han subido tanto como en Baleares, el Banco se refiere al incremento de la demanda que se ha visto reforzada por “la adquisición de viviendas por parte de extranjeros para uso no residencial (segunda residencia) y por el alquiler turístico y de temporada”.

Para el país en general, el informe afirma que “las restricciones que limitan el crecimiento de la oferta de vivienda son el principal factor que explica los actuales problemas de acceso a la vivienda”. “Durante la última década, la oferta residencial ha respondido insuficientemente al crecimiento de la demanda, lo que ha llevado a un persistente desajuste entre ambos, lo que contribuye al aumento sostenido de los precios de la vivienda.

“La capacidad del parque de viviendas actualmente disponible para absorber nuevos residentes está disminuyendo progresivamente y alcanzando niveles bajos en las provincias donde se concentra la actividad económica”, como por ejemplo Baleares. “La capacidad de movilizar viviendas para uso residencial está limitada al destinarse viviendas no residenciales a otros usos, como alquiler turístico o de temporada, segunda residencia, ya sea de ciudadanos residentes en España o de residentes en el extranjero”.