Plan de hormigón de Cabo Roig cancelado tras protesta pública
Los residentes de Cabo Roig han obligado al Ayuntamiento de Orihuela a abandonar los planes de hormigonar sobre la reserva central de la Avenida del Cabo tras la ira generalizada por la eliminación de árboles y arbustos maduros.
Aunque la campaña llegó demasiado tarde para evitar que se talara gran parte de la vegetación, los residentes han conseguido un rediseño del proyecto. En lugar de pavimentar la mediana, ahora se replantará con especies de bajo crecimiento resistentes a la sequía y adaptadas al clima local.
El conflicto comenzó tras el inicio de las obras de la avenida principal de Cabo Roig, una urbanización costera cuyo frondoso entorno se considera parte importante de su identidad.
Los residentes dijeron que muchos de los árboles y arbustos eliminados tenían más de 50 años y habían contribuido a la sombra, la calidad del aire, la biodiversidad y la apariencia del área.
Según se informa, el concejal de costas, Manuel Mestre, dijo a los activistas que se necesitarían 300 firmas antes de que el consejo reconsiderara el trabajo. Los residentes reunieron 500, mientras que una petición en línea atrajo posteriormente a más de 700 partidarios.
La petición advertía que el hormigonado excesivo dañaría el carácter de Cabo Roig, reduciría la biodiversidad, aumentaría la escorrentía de agua superficial durante las lluvias torrenciales y contribuiría al aumento de las temperaturas locales.
Los activistas también argumentaron que el entorno natural de la zona era importante no sólo para los residentes sino también para el turismo y la economía local en general.
Fuentes del consejo dijeron que el diseño original ahora había sido revisado en respuesta a las preocupaciones del público.
Los funcionarios municipales sostuvieron, sin embargo, que la vegetación eliminada había creado problemas de infraestructura y seguridad vial. Un informe técnico dijo que las plantas cubiertas de maleza reducían la visibilidad en los cruces, curvas y cruces de peatones e interferían con el alumbrado público.
Las raíces también habían levantado secciones de pavimento y dañado conductos de alumbrado público, según el ayuntamiento.
Tras los trabajos de limpieza y reparación, la autoridad ha acordado no pavimentar la mediana. En lugar de ello, planea introducir plantaciones xerofíticas de bajo nivel que requieran poco o ningún riego.
Las especies seleccionadas estarán adaptadas al clima mediterráneo y adecuadas para la estrecha reserva central, que tiene aproximadamente 1,2 metros de ancho.
El consejo cree que el esquema revisado preservará una mediana plantada al tiempo que mejorará la visibilidad, reducirá los requisitos de mantenimiento y evitará mayores daños al pavimento y a la infraestructura subterránea.
Los cambios no se introducirán de inmediato, ya que el nuevo diseño primero debe completar los trámites administrativos necesarios. Las autoridades han pedido paciencia a los residentes, y se espera que las obras concluyan provisionalmente hacia finales de año.
El proyecto de mejora más amplio de la Avenida Cabo Roig comenzó en marzo y estaba previsto que durara tres meses. El Ayuntamiento de Orihuela adjudicó el pasado mes de octubre el contrato por importe de 209.344€ para mejorar la accesibilidad, la seguridad vial y las infraestructuras viarias deterioradas.
Los planes originales incluían reconstruir aceras y medianas, instalar rampas de accesibilidad, sustituir señales, repintar las marcas viales y mejorar los pasos de peatones con balizas solares, pavimentos táctiles y superficies antideslizantes.
Sin embargo, los residentes dijeron que no se habían dado cuenta de que el plan eliminaría tanta vegetación.
A finales de mayo, la Asociación de Vecinos de Cabo Roig y la Asociación de Surf La Zenia denunciaron el desmonte, alegando que se habían eliminado entre 2.500 y 3.000 metros cuadrados de vegetación.
Acusaron al consejo de reemplazar las plantaciones mediterráneas establecidas con concreto en un momento en que ciudades de toda Europa estaban invirtiendo en árboles y sombra para combatir el aumento de las temperaturas.
El ayuntamiento defendió los trabajos como necesarios para la seguridad y la accesibilidad, señalando además que algunas de las plantas retiradas eran adelfas, que son tóxicas y requieren un mantenimiento cuidadoso.
A pesar de esas explicaciones, la fuerza de la oposición pública ha resultado ahora en un cambio significativo en el proyecto.