lenguaje cercano, mirada realista y referencias familiares

La infanta Sofía ha elegido la educación para pronunciar su primera intervención pública. Arropada por sus padres y su hermana, la princesa Leonor, el estreno ha llegado después de completar el primer curso del grado de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la universidad privada Forward College.

Su intervención en Zaragoza, en el marco de unas ayudas concedidas por primera vez a docentes por la fundación Ibercaja, ofrece algunas pistas sobre el tono con el que empieza a construir su perfil institucional: un discurso más narrativo que solemne, con referencias culturales, reconocimiento expreso a los docentes y una mirada muy centrada en la formación de los jóvenes.

Sofía abrió su primer discurso con Baktay, la niña afgana de la película ‘Buda explotó por vergüenza’ (de la franco-iraní Hana Makhmalbaf, 2007), que intentaba cambiar unos huevos por un cuaderno. No eligió una fórmula institucional, sino una escena de infancia (una de esas “tardes de domingo y peli”) para hablar del derecho a aprender. “Aquella niña afgana […] me hizo ir con ánimos renovados cada mañana a mi clase de tercero de Primaria”, aseguró Sofía.

El guiño a sus padres fue claro. A Felipe y Letizia les gusta mucho el séptimo arte. La alusión al cine tiene recorrido porque las referencias culturales de las hijas de los Reyes han generado atención pública desde hace años. En 2017, la revista ‘Tiempo’ provocó un debate al explicar en un reportaje que Leonor, entonces de 11 años, leía a Robert Louis Stevenson y Lewis Carroll y que le gustaban las películas de Kurosawa.

Los Reyes y sus dos hijas llegan al acto, este miércoles, en Zaragoza. / Javier Cebollada / EFE

El discurso llega cuando la infanta está en su etapa de formación. Estudia Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la universidad privada Forward College. Este año ha hecho el primer curso en Lisboa; el próximo se instalará en París y rematará en Berlín. Se nota en el punto de vista: habla desde quien aprende, no desde quien alecciona.

La historia de la protagonista de la película, Baktay, le sirvió para plantear una idea central: la educación no es solo un servicio público, sino una puerta de acceso al conocimiento ya la libertad. La infanta defiende que los docentes ayudan a los alumnos a “comprender el mundo”, a “desarrollar un criterio propio sobre la realidad” ya construir una mirada propia “esperanzada y entusiasmada”.

Aunque toda su trayectoria educativa se ha desarrollado en centros privados, la infanta demuestra conocer algunos de los principales debates que atraviesan hoy la enseñanza. Citó el “acoso escolar”, la “pérdida de autoridad”, el “abandono escolar”, las “ratios”, la “burocracia excesiva” y la “inclusión educativa”, en un inventario tan amplio como realista.

El texto está lleno de expresiones poco habituales en una intervención institucional. Habla de “leer y leer y leer”, menciona “un reel de no sé quién”, utiliza frases como “no seré yo quien…” o intercala comentarios entre paréntesis. Usó un registro para rebajar la solemnidad y acercó el discurso a la generación a la que ella misma pertenece, sin perder el tono institucional del acto.

Fue uno de los pasajes más originales del texto. Habla del “tiempo sagrado del aprendizaje” y de “aprender a querer aprender”. Después contrapuso esa idea al ruido cotidiano ya la velocidad con la que hoy circula la información. No es una crítica a la tecnología, sino una defensa del valor de la reflexión.

Sofía menciona el debate sobre la inteligencia artificial (IA) en la educación, la alfabetización digital y las nuevas metodologías. Sin embargo, decide no profundizar en ellas y devuelve el foco a quienes enseñan. La referencia conecta además con uno de los asuntos que su padre, Felipe VI, incorpora con mayor frecuencia últimamente en sus intervenciones públicas. El Rey viene alertando desde hace tiempo de las oportunidades y los riesgos que plantean la inteligencia artificial y de la necesidad de que su desarrollo vaya acompañado de criterios éticos.

Resultó llamativo que, en el día de su estreno público, apenas se hicieran referencias a su condición de infanta o al papel que desempeñará dentro de la institución. El discurso evita cualquier reflexión sobre la monarquía y concentra toda la atención en los docentes y en el valor de la educación.

Sofía no presentó su primera intervención pública como un hito personal, sino como una oportunidad para participar en un reconocimiento a un puntal de la sociedad, en este caso, los profesores. “Agradezco que me hayáis acogido para que mi primera intervención en público forme parte de ese recorrido”, fue su última frase antes de dar las gracias al auditorio y sentarse junto a sus padres y su hermana, que la esperaban con los brazos extendidos en primera fila para felicitarla por su intervención.

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