la ruta monástica del Govern de Illa para fijar su estrategia

En la campaña de las elecciones del 12 de mayo de 2024, Salvador Illa se encomendó a san Pancracio para convertirse en presidente de la Generalitat. El patrón del trabajo, la salud y la fortuna, junto al voto de la mayoría de los catalanes, y, después, el apoyo de ERC y Comuns, lo elevaron hasta el cargo tras 14 años del PSC en la oposición. Logrado ese objetivo, se consagró a la regla de san Benito, ‘pax, ora et labora’ (paz, reza y trabaja), a sabiendas de que gobernar en minoría no sería asunto sencillo. Recluyó al nuevo Govern en el Monasterio de Santa María de Poblet, joya arquitectónica cisterciense, con el objetivo de aislar a los consellers de la vorágine del día a día para reflexionar sobre el rumbo del Govern.

Era el 30 de agosto del primer año de la legislatura y se inauguraba una ruta monástica que forma ya parte de la liturgia del Executiu. Desde entonces, el gobierno catalán se ha enclaustrado en el santuario de la Vall de Núria, en abril de 2025; en el Món Sant Benet de Sant Fruitós de Bages, el pasado mes de abril, y, el próximo fin de semana, lo hará en el Monestir de les Avellanes, en Os de Balaguer, para fijar las prioridades del nuevo curso político. Solo en una ocasión, en agosto del año pasado, el encuentro del Govern se celebró en un enclave libre de significado religioso, en este caso en Arnes, en las Terres de l’Ebre.

Retos que se acumulan

Tan solo medio año separa cada una de las citas, pero en cada una de ellas ha habido retos, alguno de ellos sobrevenidos, distintos. Si en agosto de 2024 arreciaba la sequía, las jornadas celebradas medio año después se producían con una primera gran crisis de Rodalies. Después fueron los incendios, entre ellos el de Paüls, mientras que el encuentro del pasado mes de abril se celebró tras la baja médica de Illa durante un mes, en plena incertidumbre por los presupuestos, con un caos en los trenes que se alargó más de cuatro meses y huelgas de médicos y profesores.

El presidente Salvador Illa, el pasado mes de abril en el Món Sant Benet, en Sant Fruitós de Bages / Óscar Bayona / RG7

Ahora, con el hito conseguido de aprobar nuevas cuentas ya las puertas de un nuevo ciclo electoral, la prioridad del Govern será acelerar los servicios públicos y las infraestructuras. Para el presidente, los próximos cuatro meses son claves para dar un espaldarazo a las principales carpetas del mandato, como la construcción de vivienda asequible, la reducción de las listas de espera de la ayuda por dependencia y la seguridad. Pero también a dos asuntos que hasta ahora han desgastado especialmente al Govern: el mal funcionamiento de Rodalies y el conflicto con los docentes, que tras 25 huelgas el curso pasado han convocado también protestas para la vuelta a las aulas el 8 de septiembre. Un malestar que el Govern tratará de mitigar en los próximos días anunciando nuevas aulas de acogida y medidas adicionales para mejorar la situación laboral de los docentes.

Sin embargo, más allá de las prioridades que ordenará a los consellers en las materias que están en manos de la Generalitat, el mandato de Illa es también a expensas de asuntos de calado que dependen, principalmente, de la continuidad del Gobierno de Pedro Sánchez, como la aprobación del modelo de financiación acordado con ERC. El Consejo de Política Fiscal y Financiera se reunirá el 4 de septiembre para activar la cuenta atrás de la votación en el Congreso, aunque por ahora no cuenta con los principales apoyos para que prospere. Junts insiste en que no está dispuesto a dar su brazo a torcer.

La amnistía y las elecciones generales

La vista está también puesta en la pendiente aplicación de la amnistía a Carles Puigdemont y el resto de líderes del ‘procés’. El año pasado, Illa esperaba que el curso que se cerrara en julio fuera el del regreso del expresident a Catalunya, pero el Tribunal Supremo mantiene su rechazo a aplicar el perdón a los independentistas, un bloqueo que en la Generalitat esperan que finalice este otoño para que la “normalidad” pregonada no sea puesta en cuestión.

GRAFCAT6431. QUERALBS (GIRONA) (ESPAÑA), 04/04/2025.- El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, encabeza el II Encuentro del Govern, que se celebra en la Vall de Núria los días 4 y 5 de abril, dos jornadas de trabajo fuera del Palau de la Generalitat, después de la que tuvo lugar en el Monasterio de Poblet el pasado mes de agosto En la imagen Salvador Illa posa con el ejecutivo antes de entrar a la reunión.EFE/ David Borrat

El Govern de Salvador Illa se reunió en el santuario de la Vall de Núria en abril del año pasado / David Borrat / EFE

Las maquinarias de todos los partidos están ya engrasadas con la vista puesta en las elecciones municipales del año que viene, además de estar todos con el corazón en un puño por no saber cuándo se celebrarán unas elecciones generales que Illa quiere, cuanto más tarde, mejor. Asediado por las causas judiciales y ahora también por la crisis de Ceuta, Sánchez lo tiene más difícil que nunca. Pero el presidente de la Generalitat, creyente practicante, mantiene la fe.

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