La Glea y Aguamarina cierran luego de que pruebas detectaran contaminación a más del doble del límite permitido
Dos de las playas más populares de Orihuela Costa han sido cerradas a los bañistas en plena temporada de verano después de que las pruebas revelaran niveles potencialmente peligrosos de contaminación de aguas residuales.
La Glea y Aguamarina, entre Campoamor y Cabo Roig, cerraron temprano el martes mientras miles de turistas llenaban la costa durante una de las semanas más ocupadas del año.
Se colocaron carteles que prohíben bañarse después de que las muestras recolectadas el 24 de agosto mostraran niveles de contaminación de más del doble del límite máximo permitido.
El Ayuntamiento de Orihuela describió los resultados como evidencia de “contaminación residual” y dijo que las playas permanecerían cerradas hasta que nuevas pruebas confirmaran que el agua era segura.
El consejo no ha publicado los resultados completos del laboratorio ni ha identificado al contaminante responsable. Tampoco está claro si la contaminación se originó en la infraestructura de alcantarillado, una falla en el bombeo u otra fuente.
Las autoridades dijeron que se estaba llevando a cabo una investigación.
Advertencia de salud pública
Los cierres se produjeron tras las pruebas rutinarias realizadas a través del Programa de Control de Calidad de las Aguas de Baño del Gobierno Valenciano.
“Ante estos resultados, y como medida preventiva para proteger la salud de los bañistas, se han cerrado ambas playas”, anunció el Consejo de Costas.
No se ha dado fecha de reapertura. Sólo se permitirá nadar cuando análisis posteriores muestren que la calidad del agua ha vuelto a niveles legalmente aceptables.
La acción de emergencia representa un duro golpe para Orihuela Costa durante el período pico de vacaciones de agosto, cuando sus playas, restaurantes, hoteles y alojamientos vacacionales están funcionando a plena capacidad.
La Glea es una de las playas más grandes y conocidas del litoral de Orihuela. Con una extensión de más de 500 metros junto al Puerto Deportivo de Campoamor, se promociona por su accesibilidad, deportes acuáticos, dunas protegidas y amplias instalaciones para visitantes.
Posee una Bandera Azul para 2026 y también figura como poseedora de la “Q” ICTE de Calidad Turística y las certificaciones ISO de gestión ambiental y de calidad.
La cercana Aguamarina es una concurrida playa urbana entre Campoamor y Cabo Roig. Con aproximadamente 500 metros de largo, es conocido por su arena blanca dorada, aguas tranquilas y una ocupación extremadamente alta durante el verano.
Ambos estaban abarrotados de residentes y visitantes inmediatamente antes del cierre.
Otro verano de contaminación
El último incidente se suma a la creciente preocupación por la contaminación recurrente a lo largo de la costa de Orihuela.
Los residentes y activistas han culpado repetidamente a una red de aguas residuales sobrecargada que lucha por hacer frente al enorme aumento de población durante julio y agosto. Las aguas residuales deben bombearse desde las urbanizaciones costeras hacia las instalaciones de tratamiento que prestan servicio en Orihuela Costa y Torrevieja.
Los críticos argumentan que el sistema no ha logrado seguir el ritmo de décadas de desarrollo residencial y el dramático crecimiento estacional de la demanda.
Las altas anteriores contribuyeron a que Cala La Mosca perdiera su Bandera Azul en 2025. A pesar de ese revés, Orihuela Costa sigue ostentando una de las mayores colecciones de Banderas Azules de la provincia de Alicante y de la Comunidad Valenciana.
La Concejalía de Playas, dirigida por el concejal Manuel Mestre, dijo que estaba trabajando con la Dirección General del Agua y otros organismos para determinar el origen de la última contaminación y solucionarla lo antes posible.
Se han anunciado investigaciones similares tras incidentes del verano anterior, aunque sus conclusiones no se han hecho públicas.
El consejo dijo que los residentes y visitantes serían informados de cualquier novedad y que las playas reabrirían tan pronto como las pruebas confirmaran que bañarse era seguro.
Se intensifica la polémica en Cala La Mosca
Los cierres se producen en medio de una amarga disputa sobre otra presunta descarga de aguas residuales en Cala La Mosca, más al norte a lo largo de la costa.
Se ha vuelto a ver agua fluir por el barranco normalmente seco, formando un estanque verde junto al paseo antes de cruzar la arena y adentrarse en el Mediterráneo.
A pesar del vertido visible, Cala La Mosca ha permanecido abierta porque, según se informa, las muestras oficiales de agua de mar no encontraron ninguna contaminación anormal. Las pruebas del 16 de agosto clasificaron las aguas de baño como excelentes.
Sin embargo, el Partido por la Independencia de Orihuela Costa encargó sus propias pruebas sobre el agua que discurría por el barranco. El grupo afirma que las muestras mostraron lecturas de nitrato y alcalinos muy por encima de los niveles permitidos.
La disputa se intensificó después de que un asesor del alcalde Pepe Vegara utilizó las redes sociales para describir a los miembros del partido como “terroristas” por publicar los resultados. El comentario intensificó las críticas al manejo por parte del consejo de las quejas de contaminación y su respuesta a las preocupaciones de los residentes.
Es probable que el cierre de La Glea y Aguamarina sólo unos días después aumente las demandas de total transparencia sobre el estado de la red de alcantarillado costero, los hallazgos precisos de los laboratorios y los resultados de investigaciones previas.
Por ahora, dos playas emblemáticas que cuentan con prestigiosas distinciones turísticas y ambientales permanecen cerradas durante el período de mayor actividad del verano, mientras se desconoce la fuente de la contaminación.

