La Junta Directiva Nacional del Partido Popular (PP), el máximo órgano entre congresos de la formación conservadora, dio este jueves el pistoletazo de salida a la precampaña de Alberto Núñez Feijóo en su último intento por desbancar a Pedro Sánchez de la Presidencia del Gobierno, en las elecciones generales convocadas de manera anticipada para el próximo 29 de noviembre. Lo primero que se despejó, con el agradecimiento expreso del líder del partido, fue el aplazamiento de la veintena de congresos autonómicos y provinciales que estaban previstos para antes de final de año, algo que según fuentes consultadas de varios territorios supone un contratiempo importante.
Lo segundo, la aprobación del equipo de campaña, en el que sin sorpresas el núcleo duro gallego, con el secretario general Miguel Tellado al frente, tendrá el control de todo lo que ocurre hasta la cita con las urnas, con la inestimable colaboración de pesos pesados de la formación como los portavoces de la dirección nacional y en el Congreso, Borja Sémper y Ester Muñoz, que ejercerán la misma función como portavoces de campaña, o de Elías Bendodo, que será el encargado de los estudios y sondeos de opinión, un instrumento siempre tan importante en cualquier gran campaña electoral.
Pero además de esas dos cuestiones de procedimiento, del cónclave, al que no todos los presidentes autonómicos o líderes territoriales pudieron asistir al haber varios plenos parlamentarios en distintas comunidades autónomas, salió un espíritu de unidad en torno a Feijóo que no todo el mundo podía presagiar a priori. Incluso en los temas más espinosos o considerados por muchos actores de la opinión pública incómodos para el PP. Destacadamente la conmoción y las protestas por el desahucio de Maricarmen, agravadas tras la muerte de la anciana de 87 años este miércoles, y las dudas sobre el voto por correo que comenzaron a difuminar la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y que luego avaló el propio Feijóo.
Sobre esto último, la exploración de los que unos y otros sostienen, tanto en público como en espacios más reservados, no abona la distinción establecida muchas veces entre ‘duros’ y ‘blados’ o entre ‘moderados’ y ‘radicales’ con el que se han ilustrado tantas crónicas sobre las fauces de Génova. Pues tanto unos como otros creen razonable las “garantías adicionales” que según anunció Feijóo se exigirán a la Junta Electoral Central (JEC) sobre esa modalidad de voto, que la presidenta madrileña y líder del PP de Madrid desaconsejó expresamente. Incluso algunos recuerdan para afianzar la prevención ante los dirigentes de Correos -a los que Feijóo puso cuidado en distinguir de los “carteros”, en los que sí dijo confiar- episodios de la historia reciente sobre posibles compras de voto, como el ocurrido en Mojácar (Almería), por el que en 2023 la Guardia Civil detuvo a dos candidatos del PSOE. No se trataba de voto por correo, pero para algunos populares “esa tentación está ahí”, en el partido rival.
“¿Quién dice que la vivienda es un tema que nos perjudica?”
En cuanto a Maricarmen Abascal y, en general, a todo el redivivo debate sobre la vivienda, Feijóo y sus más estrechos colaboradores tienen entre ceja y ceja desde que el caso saltó a la opinión pública, y terminó precipitando el adelanto electoral por parte de Sánchez, tras la derrota de los dos decretos sobre vivienda en el Congreso de los Diputados, una máxima, la de demostrar que el debate no les incomoda. Aunque Feijóo no mencionó a la anciana desahuciada en el barrio del Retiro durante su discurso, como siempre en abierto hacia los medios de comunicación, sí que aludió veladamente a lo ocurrido para acusar a Sánchez de pretendiente “manipular emocionalmente” a los ciudadanos a raíz de lo ocurrido.
En la sala de máquinas de Génova se tiene claro desde hace tiempo, y ese diagnóstico ha permeado de abajo arriba a todo el partido, en todos los territorios, que la vivienda no es un punto débil del PP ni de la campaña de Feijóo, incluso antes al contrario. “En las encuestas los ciudadanos señalan la vivienda como uno de sus problemas principales, ya continuación que van a votar a la derecha, a nosotros oa Vox. Todo eso después de ocho años de gobierno de Sánchez. ¿Quién dice que es un tema que nos perjudica?” razón un importante miembro del comité electoral de los conservadores.
Los populares, por lo tanto, avanzarán en su precampaña bajo estas premisas discursivas o estratégicas, que después de la quinta visita de Feijóo a Ceuta tendrá una segunda cita de importancia este sábado precisamente en Madrid, donde el líder de la oposición compartirá cartel con Ayuso y con el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida. Una buena primera piedra de toque para testar hasta qué punto los discursos del presidente del PP y de la líder madrileña no están en estos momentos tan distanciados.
Pero además, las citadas fuentes del comité de campaña de Génova apuntan a otra cuestión en la que seguirán martilleando, singularmente los dos flamantes portavoces de campaña, Muñoz y Sémper, y que no es otra que los escándalos que salpican al PSOE. Muy en particular todo lo relativo a las presuntas maniobras delictivas de las cloacas de Ferraz, con la ‘fontanera’ Leire Díez, contra la juez de Badajoz Beatriz Biedma, la instructora del caso que terminó con la condena al hermano del jefe del Ejecutivo, David Sánchez Pérez-Castejón, y que este mismo jueves declaró ante el juez Santiago Pedraz en la Audiencia Nacional, donde describió su “angustia” por la persecución que sufría por parte del exjuez expulsado de la carrera por violencia machista Luis Sáenz de Tejada, a quien la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil vincula con actividades de la trama presuntamente dirigida a frustrar causas judiciales que cercaban al Gobierno de Pedro Sánchez.
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