Los ecologistas piden límites de velocidad en las embarcaciones en España para proteger a las ballenas y los delfines

Seis organizaciones ecologistas, entre ellas Gob Mallorca, han pedido al Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) que introduzca límites de velocidad obligatorios para las embarcaciones que se encuentren en hábitats críticos de ballenas y delfines para reducir el riesgo de colisiones.

ClientEarth, Ecologistas en Acción, Greenpeace, Gob Mallorca, OceanCare y WWF han presentado comunicaciones conjuntas a la consulta pública preliminar lanzada por el ministerio para modificar el Real Decreto 1727/2007, por el que se establecen medidas para proteger los cetáceos en aguas españolas.

Las organizaciones también han advertido que cualquier modificación que reduzca el alcance actual de este reglamento -tanto en términos de los ámbitos en los que se aplica como de las medidas previstas- violaría, en su opinión, el principio de no regresión al debilitar injustificadamente la protección existente.

Según las organizaciones, este Real Decreto es uno de los pocos instrumentos legales españoles que desarrolla específicamente las obligaciones derivadas de la Directiva de Hábitats para la estricta protección de los cetáceos.

Entre las principales medidas propuestas, las seis organizaciones piden una reducción obligatoria de la velocidad de las embarcaciones dentro de todos los hábitats críticos de cetáceos identificados en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.

Entre ellos se incluyen el área marina protegida y la Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo (Zepim) dentro del Corredor de Migración de Cetáceos del Mediterráneo, así como el Estrecho de Gibraltar, el Mar de Alborán y las Islas Canarias.

Según las organizaciones, estas zonas son reconocidas internacionalmente por su importancia ecológica y presentan un alto riesgo de colisiones entre embarcaciones y cetáceos; por lo tanto, consideran necesaria una mayor protección.

Las organizaciones señalan que la normativa estableció la denominada Zona Móvil de Protección de Cetáceos, dividida en cinco zonas con diferentes niveles de protección en función de la distancia a los animales.

Sus disposiciones se aplican tanto a las embarcaciones nacionales como extranjeras que operan en zonas donde hay presencia de cetáceos, y al tráfico marítimo en general dentro de aguas sujetas a soberanía, derecho soberano o jurisdicción española, incluida la Zona Económica Exclusiva.

Las organizaciones sostienen que, desde la aprobación del Real Decreto, el tráfico marítimo ha aumentado en todos los segmentos de la flota -incluidos los mercantes, los de pasajeros y los de recreo-, aumentando con ello los impactos sobre los cetáceos.

Entre estos efectos destacan las colisiones con embarcaciones, la contaminación acústica submarina, la invasión del hábitat, las alteraciones de comportamiento y el riesgo de muerte, a los que se suman otras presiones como la contaminación y el aumento de la actividad turística y recreativa a lo largo de la costa.

Las organizaciones lamentan que la aplicación del Real Decreto se haya centrado hasta ahora principalmente en las actividades de observación de cetáceos, sin abordar suficientemente otras presiones relacionadas con el transporte marítimo. Además de los límites de velocidad, las organizaciones proponen mejorar la regulación de las actividades de observación de cetáceos incorporando las recomendaciones internacionales más recientes del Acuerdo sobre la Conservación de los Cetáceos en el Mar Negro, el Mediterráneo y la Zona Atlántica Contigua (ACCOBAMS).

También proponen desarrollar metodologías para determinar la capacidad de carga de estas actividades, teniendo en cuenta el número de embarcaciones, la frecuencia de las visitas, las áreas utilizadas y la presión acumulada sobre los diferentes grupos de cetáceos.

Otra de sus demandas es fortalecer el seguimiento a través de sistemas de seguimiento en tiempo real, así como crear bases de datos públicas que permitan comparar tendencias de presiones y cumplimiento de regulaciones.

Las organizaciones piden también un sistema eficaz de sanciones y mayores recursos humanos y técnicos para las autoridades encargadas de velar por la protección de estos animales.