A las manifestaciones convocadas en Marruecos tras la visita del ahora rey emérito a Ceuta en 2007 se sucedió la retirada del embajador en Madrid. Ahora, en el Gobierno ven “más razones que nunca” para la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla, pero descarta un choque diplomático y minimiza una eventual reacción del país vecino. Sin querer concretar los contactos previos respecto a esta visita, fuentes de Moncloa insisten en que la comunicación entre el ministro de Exteriores, José Manuel Albares y su homólogo, Nasser Bourita, es fluida. “Todo se habla con normalidad”, añaden para concluir que “no se puede temer una reacción por una visita dentro de territorio español”. En la misma línea, la incursión de buques de guerra marroquíes en aguas españolas a finales de julio se ha minimizado como un “hecho puntual”.
Con el ánimo de evitar una escalada en las tensiones, el Gobierno calificó este suceso como “un hecho puntual que se resolvió con la absoluta normalidad entre dos países en el marco de una relación de buena vecindad”. Una incursión sobre la que Pedro Sánchez ya trató de restar importancia este lunes en conversación informal con los periodistas durante la recepción por el Día de la Fiesta Nacional, confirmando la información adelantada por ‘El País’.
El jefe del Ejecutivo reconoció que ambos países atravesaron momentos de tensión, pero que la situación se solventó con el diálogo y que se está “recuperando la normalidad”. De forma paralela, se ha aplazado la Reunión de Alto Nivel con Argelia, el rival magrebí de Marruecos, argumentándose la irrupción del adelanto electoral. La cita prevista para finales de este mes de octubre en Madrid fue un compromiso alcanzado entre Sánchez y el presidente Abdelmadjid Tebboune en una reunión en Argel solo diez días antes de la crisis en Ceuta.
Las relaciones bilaterales entre Madrid y Rabat están marcadas por los conflictos latentes sobre la soberanía de Ceuta y Melilla o las aguas territoriales de Canarias y frente a las posibles reacciones, en el Ejecutivo se reivindica el derecho de los Reyes a visitar ambas ciudades autónomas como cualquier otra ciudad española. La relación actual se califica de “excelente”, siguiendo la máxima empleada tras la crisis migratoria de Ceuta para evitar el choque diplomático para priorizar la colaboración con el país vecino.
La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, sin embargo, destacó esta visita como “histórica” tras casi dos décadas, recordando que la anterior realizada por el ahora rey emérito se produjo también bajo una administración de los socialistas. El objetivo del Gobierno es mostrar contundencia ante la innegociable españolidad de estos territorios, que incluso después de la crisis migratoria tildaron como “ocupados” varios representantes marroquíes.
“Punto de inflexión”
Se busca además aprovechar la coyuntura para trasmitir un mensaje de recuperación de la normalidad. Al menos, desde el punto de vista simbólico tras casi dos meses y medio después de la entrada masiva de migrantes irregulares y en plena campaña preelectoral. El desalojo de las zonas donde permanecían migrantes en situación de calle se ha presentado como un “punto de inflexión” y este mismo martes el Consejo de Ministros puso el foco en una segunda fase de la gestión de la crisis, más centrada en el relanzamiento económico de la ciudad autónoma.
Para ello se autoriza un plan de más de 45 millones de euros con subvenciones directas para cubrir gastos extraordinarios como consecuencia de la crisis. Por otra parte, en los últimos días se han acelerado las ayudas a autónomos y pymes con la tramitación e inicio de los pagos de alrededor del 50% de las solicitudes.
Tras visitar este martes Ceuta, donde pernoctarán, Felipe VI y Letizia se desplazarán a Melilla. A la espera de una reacción oficial por parte de Marruecos, la asistencia de la embajadora marroquí en Madrid a la recepción ofrecida por los reyes en el Palacio Real con motivo de la Fiesta Nacional da visos de una reacción más suave que en 2007, como confianza desde el Ejecutivo.
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