La adicción es un problema social y de salud pública que puede afectar a personas de todas las edades. Además de la dependencia del alcohol, el tabaco, el cannabis y otras sustancias, también son cada vez más importantes los problemas de conducta como la adicción al juego y el uso compulsivo de Internet. Las consecuencias pueden ir mucho más allá de la salud y afectar la vida familiar, las amistades, la educación y el empleo.
En Baleares, el Plan Integral en Adicciones (PIA-IB) 2025-2032 tiene como objetivo establecer un marco común para abordar las adicciones. La estrategia se centra en la prevención, el apoyo médico y psicosocial y en ayudar a los afectados a reintegrarse a la sociedad. Se hace especial hincapié en los niños y los jóvenes. Las áreas de preocupación incluyen el consumo de alcohol, tabaco (incluidos los cigarrillos electrónicos) y cannabis, así como el uso problemático de Internet entre los jóvenes.
¿Cuándo el consumo se convierte en un problema?
No todos los casos de uso de sustancias o interés intenso en una actividad en particular indican automáticamente adicción. Sin embargo, se convierte en motivo de preocupación cuando las personas pierden cada vez más el control sobre su comportamiento, continúan a pesar de las consecuencias negativas o descubren que otras áreas de sus vidas están sufriendo.
Las posibles señales de advertencia incluyen un aumento en el consumo de alcohol o drogas, repetidos intentos infructuosos de dejar de fumar, descuidar responsabilidades o experimentar conflictos con familiares y amigos. En el caso de las adicciones conductuales, pasar cada vez más tiempo jugando, gastando sin control o retirándose de actividades sociales también puede indicar un problema.
En el caso de los jóvenes en particular, es importante tomar en serio los cambios sin sacar conclusiones precipitadas. El alejamiento de los demás, el descenso del rendimiento escolar o los cambios en los patrones de sueño pueden tener diversas causas. La clave es iniciar una conversación y buscar apoyo profesional cuando sea necesario.
Buscar ayuda en lugar de ocultar el problema
La vergüenza y el miedo a ser juzgados impiden a muchas personas hablar de sus dificultades. Sin embargo, la adicción es un problema de salud para el cual el apoyo profesional puede ayudar. La culpa y la presión rara vez son productivas. Una conversación abierta, comprensión y ayuda práctica para encontrar un servicio de soporte adecuado son mucho más beneficiosos.
Los familiares y seres queridos tampoco tienen que afrontar solos la situación. Pueden buscar asesoramiento que les ayude a afrontar la tensión y aprender cuál es la mejor manera de apoyar a alguien afectado, sin descuidar su propia salud y bienestar.
Un primer paso podría ser hablar con un médico de cabecera o con el centro de salud local. Pueden ayudar a identificar opciones adecuadas de asesoramiento y tratamiento. Dependiendo de las circunstancias, pueden ser adecuados servicios especializados en adicciones, apoyo psicológico o tratamiento ambulatorio o hospitalario.
La prevención comienza en la vida cotidiana
Las conversaciones abiertas sobre el alcohol, las drogas, los juegos de azar y los medios digitales pueden ayudar a identificar los riesgos en una etapa temprana. Para los niños y jóvenes en particular, tener adultos de confianza a quienes recurrir, límites claros y actividades de ocio atractivas son factores de protección importantes.
El plan de acción de Baleares pretende mejorar la coordinación entre las iniciativas de prevención y los servicios de tratamiento, garantizando al mismo tiempo que los afectados reciban un apoyo sin estigma. Cuanto antes se reconozca el comportamiento problemático, antes se podrán tomar medidas para abordarlo.
La adicción no es un fracaso personal. Aceptar ayuda es un paso importante para recuperar el control de la salud y la calidad de vida.