Salvador Illa está convencido de que para que Catalunya recupere el liderazgo económico de España debe reforzar su proyección exterior. La presencia en el extranjero, que la Generalitat despliega a nivel institucional con las delegaciones y a nivel económico con las sedes de Acció, Prodeca y Turisme, fue durante los gobiernos independentistas muy cuestionada por la oposición -por el propio PSC-, que alegaba que eran oficinas desde las que se promovía la independencia de Catalunya. Pero lejos queda ahora esta crítica para los socialistas, que las definen ahora como una oportunidad de cazar nuevas inversiones y como una parte del cumplimiento de su acuerdo con ERC para la investidura de Illa.
La promesa contraída con los republicanos pasaba por “consolidar y ampliar la red de delegaciones actual, con especial atención a América Latina y Asia”, y reforzar la acción exterior en el continente africano. Hasta la fecha, el Govern ha mantenido las 21 oficinas y ha aprobado un plan para profesionalizarlas, al tiempo que ha creado un “cuerpo de funcionarios” de la Generalitat especializados en política exterior para que todas las ‘conselleries’ tengan una mirada puesta al mundo. Durante su viaje oficial a China anunció la apertura de una delegación en Pekín, que previsiblemente estará en marcha antes de finalizar el año, y que con ella verá cumplido el objetivo de ampliar las actuales. Pero la inauguración de esta oficina en el gigante asiático no está exenta de polémica y ya ha levantado las críticas del PP y de Junts.
Los motivos que alega el Govern para reafirmar su interés en abrir nuevas delegaciones es que hay que diversificar los mercados porque con políticas como el aumento de los aranceles más vale no depender del comercio con los Estados Unidos y que el mundo pasa por Asia. Pero hay otro argumento, que es que para conseguir dar un impulso a las empresas y convencerlas de que deben asentarse en Catalunya se necesita de una mayor ‘institucionalidad’ sobre el terreno. En definitiva, que haya puertas a las que llamar.
La red de delegaciones
Catalunya cuenta actualmente con 21 delegaciones: África Meridional, África Occidental, Alemania, Andorra, Brasil, Cono Sur, Corea del Sur, Estados Unidos y Canadá, Estados Andinos, Europa Central, Francia, Italia, Japón, México y Centroamérica, Norte de África, Países Nórdicos y Países Bálticos, Portugal, Reino Unido e Irlanda, Sudeste de Europa, Suiza y ante la Unión Europea. 20 están en funcionamiento y solo la de África Meridional, con sede en Johannesburgo, no está operativa. No tiene delegado y, de hecho, el Govern se está planteando si reubicarla.
El Govern anterior, liderado por Pere Aragonès (ERC), llegó a proyectar la apertura de cuatro nuevas delegaciones en África y Asia, pero el adelanto electoral truncó sus planes. Illa se propone recoger el testigo, pero antes quiere incrementar sus viajes institucionales para conocer de cerca la situación de cada país y ver dónde puede instalarlas. Por ahora ha anunciado la nueva delegación china y no descarta abrir más.
EL PRESIDENTE DE LA GENERALITAT SALVADOR ILLA Y EL VICESIDENTE EJECUTIVO DE CHINA EASTERN, WAN QINGCHAO. / Arnau Carbonell Vidal / Govern
La apuesta por las delegaciones no siempre estuvo en la hoja de ruta del PSC. De hecho en 2023, cuando estaba en la oposición, exigió al Govern de Aragonès que pusiera freno a la expansión. Su argumento entonces fue que primero tenían que evaluarse las que ya estaban en funcionamiento. Como el ejecutivo de ERC necesitaba los votos socialistas para los presupuestos, accedió a la demanda. Además, ese mismo año el ‘gobierno alternativo de Catalunya’ -el ejecutivo en la sombra que impulsó Illa para hacer oposición- hizo un informe sobre política exterior en la que cargaba contra los ejecutivos independentistas que “privilegiaron las cuestiones más cargadas de simbolismo” como por ejemplo las “delegaciones”.
Los socialistas justifican ahora su cambio de posición alegando que cuando llegaron a la Generalitat se centraron en analizar si las delegaciones funcionaban y si tenían sus recursos optimizados y, una vez lo han hecho, ha llegado el momento de abrir la puerta a potenciarlas. “La consolidación y ampliación de las delegaciones forma parte de los acuerdos de investidura y el ejecutivo está plenamente comprometido con su cumplimiento”, alegan fuentes de Exteriores. La idea pues, es apostar por “zonas que puedan ser de interés estratégico” y que tengan un papel determinante “a la hora de abrir nuevas oportunidades para Catalunya” en un contexto como el que marca la guerra arancelaria.
Cambio de paradigma
Aunque lleve tan solo un año en la Generalitat, Illa ya ha imprimido a la política exterior un cierto cambio de paradigma respecto a sus antecesores. Con el anuncio de apertura de una delegación en China, Catalunya tendrá por primera vez una oficina de estas características en un gran país donde no se respetan las libertades políticas.
El debate sobre la conveniencia de tener una delegación allí no ha tardado en abrirse. El conseller Duch se apresuró a defender que asentarse en China no implicar validar el régimen -“Que se mantengan relaciones diplomáticas no quiere decir que validemos nada“, dijo- y justificó la necesidad de tender puentes es el gigante asiático porque “el mundo pasa cada vez más por Asia”.
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