Con listas de espera promedio de hasta seis meses en algunas regiones, los grupos de autoescuelas y la autoridad de tránsito de España señalan diferentes razones (y entre sí) para explicar por qué los conductores principiantes y los transportistas deben esperar tanto tiempo para realizar su examen práctico.
Los conductores principiantes en España se han enfrentado durante años a largas listas de espera antes de poder comenzar sus clases y realizar su examen práctico.
En Madrid, el tiempo de espera ha alcanzado una media de seis meses en algunas zonas, y en Barcelona la lista de espera ha crecido hasta las 63.000 personas esperando para hacerse la prueba.
A nivel regional, hay unas 85.000 personas esperando en toda Cataluña. Murcia y Cádiz suelen estar entre las otras regiones con retrasos notables.
El tiempo medio de espera en España para realizar un examen práctico y obtener el permiso de conducir es ahora de entre cuatro y seis meses, afirman los expertos. Así lo afirma el periodista automovilístico Alfonso García, que recientemente describió en la radio española una combinación de factores que están afectando tanto a los conductores principiantes como a los profesionales.
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Sin embargo, los informes de los medios españoles sugieren que los problemas con las autoescuelas en España no sólo afectan a los conductores jóvenes, sino también a los transportistas profesionales y a otros conductores profesionales.
Según informa la Confederación Española de Transportes de Mercancías (CETM) en un comunicado: “en algunas provincias los candidatos tienen que esperar hasta nueve meses para realizar la prueba práctica”.
Ante este colapso del sistema, la CETM ha reclamado a la DGT que dé “una solución inmediata” para resolver un problema que afecta a todas las autoescuelas españolas.
El motivo que aducen la mayoría de autoescuelas para las largas listas de espera es la escasez de examinadores en los centros de la DGT.
Las crecientes listas de espera, dicen, se deben a la escasez de examinadores en la Dirección General de Tráfico (DGT) de España y ha significado que lo que antes eran esperas de uno o dos meses se han convertido en seis, ocho e incluso doce meses de incertidumbre en algunas partes del país.
Los retrasos se producen a pesar de los esfuerzos de las autoridades, en particular de Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior de España, en los que prometió que aumentaría el número de plazas disponibles para finales de 2025.
La falta de instructores de conducción juega un papel importante, afirma García. Uno de los principales problemas es que “ya nadie quiere ser profesor de conducción” y que muchas empresas “se quejan de que se están quedando sin profesores, lo que les obliga a aceptar menos estudiantes que solicitan el permiso de conducir o incluso a cerrar sus locales”, afirmó.
El resultado es que a lo largo de la última década han cerrado cerca de 1.500 autoescuelas en nuestro país.
Sin embargo, algunas autoescuelas también se quejan de que un nuevo sistema informático también podría ser el culpable.
En 2021, la DGT anunció que utilizaría un nuevo sistema, conocido como ‘CAPA’, que utilizaba un algoritmo capaz de asignar y ajustar plazas en función del número de personal disponible, el número de estudiantes en lista de espera que han superado su examen teórico y la tasa de aprobados de cada centro.
Según este sistema, las autoescuelas con mayor número de suspensos reciben una sanción y un número reducido de plazas. Pero incluso los centros con una alta tasa de aprobación se han visto afectados, lo que sugiere que el algoritmo no está asignando las plazas de examen correctamente.
Los problemas con las listas de espera también han provocado conflictos entre los distintos organismos, con la DGT y los grupos de autoescuelas enzarzados en una guerra de palabras.
En su comparecencia en la Comisión de Seguridad Vial del Congreso de España, el director general de la DGT, Pere Navarro, afirmó que “sólo el 8 por ciento del grupo de estudiantes está listo para tomar su examen”, aparentemente culpando a los conductores principiantes (y, presumiblemente, a sus instructores) por el retraso.
La Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) respondió poco después con un contundente comunicado, calificando los comentarios de Navarro de “inaceptables” y mostrando una “falta de comprensión de cómo funciona el proceso de formación”.
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