En la edición de esta semana explicamos cómo España lucha continuamente en numerosos frentes para evitar que enfermedades transmitidas de animales a humanos se propaguen y desemboquen en otra pandemia, mientras el mundo espera que los brotes de hantavirus y Ébola acaben pronto.
Durante las últimas semanas, los guardabosques de Barcelona han estado tendiendo redes, colocando jaulas y desenfundando sus rifles de francotirador, todo ello con el objetivo de acabar lo antes posible con toda la población de jabalíes del Parque Natural de Collserola.
Por muy extremo que parezca, hay una razón justificada para ello: detener la transmisión de la Peste Porcina Africana (PPA) y reanudar lo antes posible las exportaciones de carne de cerdo de la zona afectada.
La peste porcina africana no se puede transmitir a los humanos, pero el brote sirve como ejemplo de cómo España lucha cada vez más contra la propagación de enfermedades potencialmente mortales y trastornantes de la vida en muchos frentes.
Tras la reciente crisis del hantavirus, las enfermedades que los animales transmiten a los humanos han regresado al ciclo informativo.
Ratones que transmiten hantavirus, aves que transmiten la gripe aviar, monos que infectan con viruela simica, Ébola de murciélagos frugívoros, etc.
Se conocen como zoonosis, enfermedades infecciosas que se transmiten de los animales vertebrados a los humanos.
Matan a millones de personas cada año en todo el mundo, y en España los ingresos hospitalarios por zoonosis se han triplicado en los últimos 15 años.
Las principales causas de esto incluyen el cambio climático, los cambios en el uso de la tierra y la globalización.
La crisis del hantavirus, que este mes provocó el atraque de un crucero en las Islas Canarias y la evacuación de pasajeros internacionales a sus países, parece estar actualmente bajo control.
Ahora es el Ébola lo que preocupa a los epidemiólogos mundiales después de que un brote en la República Democrática del Congo se haya cobrado al menos 160 vidas y se hayan reportado más de 670 casos sospechosos.
“Habrá casos de ébola en España, pero el riesgo de epidemia es muy bajo”, dijo al diario Última Hora Joan Carles March, especialista en Salud Pública y Medicina Preventiva, aunque insistió en que no se puede comparar con el Covid-19.
Las autoridades españolas parecen estar muy conscientes de la posibilidad de que otra enfermedad como el coronavirus vuelva a paralizar el mundo.
El mes pasado, el Ministerio de Sanidad junto con el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación firmaron un acuerdo de colaboración para la gestión de riesgos asociados a zoonosis bajo el nuevo enfoque “Una Salud”.
El objetivo es reforzar la coordinación y mejorar la respuesta ante amenazas emergentes para la salud, como han demostrado con éxito el hantavirus en Canarias, el virus del Nilo Occidental en Andalucía o los brotes de viruela simica en diferentes puntos del país.
Algunas de ellas son amenazas continuas a la salud que no son tan noticia en España, en parte porque se están realizando esfuerzos para prevenir la propagación en un país que podría actuar como puerta de entrada para este tipo de enfermedades.
“Estamos en una encrucijada entre Europa y África”, afirmó el ministro español de Agricultura, Lluís Planas, sobre la situación geográfica de España y su papel en la propagación de zoonosis.
“Los informes científicos más recientes muestran que tres de cada cuatro nuevas enfermedades pueden tener su origen en zoonosis.
“¿Estamos en condiciones de estar listos a tiempo? Eso espero. Le estamos dedicando mucho esfuerzo”.
Planas destacó que España cuenta con un plan nacional de vigilancia y respuesta a las zoonosis transmitidas por vectores (mosquitos, garrapatas, pulgas) desde 2023, pero reconoció que “hay que redoblar esfuerzos no sólo a nivel nacional, sino también a nivel europeo e internacional”.
Precisamente este viernes, el responsable de Salud Pública de Barcelona alertaba de que un nuevo cepa de gripe aviar Se ha detectado una sustancia que podría resultar letal para los humanos.
Mencionamos esto no para ser alarmistas, sino simplemente como otro ejemplo de los esfuerzos a menudo pasados por alto que realizan los epidemiólogos, virólogos y funcionarios de salud, actuando en consecuencia para proteger nuestra salud pública.
Nadie quiere otra pandemia, pero el mundo es prácticamente igual a como era antes de Covid.
Somos muchos los que habitamos este planeta, vivimos muy cerca unos de otros y nos movemos mucho.