PAGUE MÁS, OBTENGA MENOS: el gran éxito de Orihuela
No habrá un segundo centro de salud hasta al menos 2029.
Deja que eso se asimile.
Después de años de promesas, estudios, anuncios, comunicados de prensa y discursos políticos, ahora se les dice a los residentes de Orihuela Costa que aún faltan años para lograr avances significativos.
¿Alguien realmente debería sorprenderse?
Al fin y al cabo, se trata del mismo municipio donde los habitantes llevan casi veinte años esperando una pasarela.
El mismo municipio donde el Centro Cívico Ramón de Campoamor permanece cerrado mientras los vecinos siguen preguntando cuándo reabrirá.
El mismo municipio que lucha contra una grave escasez de contenedores de basura a pesar de años de quejas.
El mismo municipio sigue debatiendo proyectos que debieron haberse concluido hace años.
El mismo municipio donde los residentes escuchan repetidamente sobre planes, estrategias, compromisos e inversiones futuras, mientras ven cómo los servicios cotidianos se deterioran constantemente a su alrededor.
Orihuela se ha convertido en un lugar rebosante de palabras pero desesperadamente falto de entrega.
Los anuncios son fáciles.
Las conferencias de prensa son fáciles.
Las promesas son fáciles.
Los resultados son más difíciles.
Y ahí es donde las sucesivas administraciones han fracasado repetidamente.
La tragedia es que nada de esto es nuevo.
Los vecinos se quejan.
Los políticos prometen.
Los plazos se retrasan.
Los proyectos se estancan.
Aparecen excusas.
Nada cambia.
Luego, justo cuando la frustración llega al punto de ebullición, llegan otras elecciones.
Y de alguna manera el ciclo comienza de nuevo.
Las quejas que llenaron las redes sociales durante cuatro años desaparecen repentinamente.
Los residentes que pasaron años criticando los retrasos, la negligencia, el deterioro de la infraestructura y las promesas incumplidas de alguna manera se convencen a sí mismos de que esta vez será diferente.
La ira se desvanece.
Los recuerdos se desdibujan.
Las papeletas están marcadas.
Y las mismas máquinas políticas reciben otro mandato.
Un mandato que no se obtiene mediante la entrega.
Un mandato ganado por costumbre.
Entonces el ciclo comienza de nuevo.
Más promesas.
Más estudios.
Más consultas.
Más retrasos.
Más decepción.
Se ha convertido en el equivalente político de una rueda de hámster.
Todos se están moviendo.
Nadie llega a ninguna parte.
Lo más destacable no es que los políticos sigan haciendo promesas.
Los políticos siempre harán promesas.
Lo destacable es que los residentes siguen premiando el fracaso.
En algún momento la responsabilidad no sólo pertenece a quienes gobiernan, sino también a quienes una y otra vez aceptan ser gobernados exactamente de la misma manera.
Porque llega un momento en el que el descuido ya no es casual.
Se vuelve predecible.
Y cuando algo se vuelve predecible, se convierte en una elección.
La realidad a la que se enfrenta hoy Orihuela Costa es dolorosamente sencilla.
Los residentes pagan más.
Los impuestos aumentan.
Los cargos aumentan.
Las expectativas aumentan.
Sin embargo, los servicios no logran seguir el ritmo.
La infraestructura se queda atrás.
La atención sanitaria sigue siendo inadecuada.
Las instalaciones comunitarias permanecen cerradas.
El mantenimiento básico sigue siendo inconsistente.
Y los grandes proyectos siguen atrapados en un limbo administrativo interminable.
De ahí el lema municipal no oficial:
RESUELVE MÁS, MENOS ACCIPE.
Paga más. Obtenga menos.
Una frase que pretende ser una sátira, pero que cada vez suena más como una descripción precisa de la vida diaria.
Quizás el mayor éxito de la política de Orihuela sea no entregar proyectos.
Puede que convenza a la gente, elección tras elección, de que el cumplimiento está a la vuelta de la esquina.
El segundo centro de salud.
La pasarela.
El centro cívico.
Las instalaciones de reciclaje.
Las actualizaciones de infraestructura.
Las mejoras prometidas desde hace mucho tiempo.
Siempre viniendo.
Nunca llegar.
Y hasta que los residentes comiencen a exigir resultados en lugar de retórica, responsabilidad en lugar de excusas y cumplimiento en lugar de promesas, la rueda seguirá girando.
Vueltas y vueltas.
Elección tras elección.
Promesa tras promesa.
Año tras año.
Paga más.
Consigue menos.
El gran éxito de Orihuela.

