El correcto mantenimiento del vehículo es una responsabilidad crucial de todos los conductores, ya que no sólo contribuye a su seguridad sino también a la del resto de usuarios de la vía. Uno de los aspectos esenciales en el cuidado del coche es el estado del parabrisas, pieza que juega un papel fundamental en la visibilidad del conductor y, por tanto, en la seguridad vial en general.
La primera prioridad es garantizar que el parabrisas permita una visibilidad adecuada del entorno exterior del vehículo. Por este motivo, se considera motivo de multa circular con el parabrisas en mal estado o con alguna rotura o grieta que obstaculice la visión hacia el exterior. De hecho, si un agente de tráfico detecta una acumulación excesiva de suciedad que afecte a la claridad de visión, podrá imponer una multa de 200 euros al conductor, aunque en ningún caso ello conlleva la retirada de puntos del permiso de conducción.
Para conducir un vehículo en carretera, es fundamental que los parabrisas se mantengan limpios y sin pegatinas. Los únicos distintivos permitidos, y que deben estar presentes, son la pegatina de la ITV (una sola), la Distinción Ambiental (pegatina Eco) y el distintivo de viaje compartido, en caso de que se utilice.
Tal y como indica el artículo 84 de la Ley de Seguridad Vial, los agentes de tráfico podrán inmovilizar el vehículo si éste presenta “deficiencias que constituyan un riesgo especialmente grave para la seguridad vial”, entre los que podrían incluirse los siguientes casos:
Conducir con el parabrisas o el resto del cristal con daños o roturas que dificulten la correcta visibilidad.
Conducir con el parabrisas o el resto de lunas con una capa de suciedad o hielo que dificulte la correcta visibilidad.
Conducir con el parabrisas o el resto de lunas con láminas, adhesivos, cortinas u otros elementos no autorizados que dificulten la correcta visibilidad. La pegatina de la ITV debe estar en la esquina superior derecha del parabrisas y el distintivo ambiental de la DGT en la esquina inferior derecha.
Conducir con el soporte del móvil pegado al parabrisas en una zona que dificulte la correcta visibilidad.
Además de los problemas de visibilidad, un parabrisas agrietado o roto también debilita la integridad estructural del vehículo. El vidrio ya es un elemento más débil que los metales u otros elementos que componen un automóvil, por lo que debilitar aún más la estructura podría tener consecuencias desastrosas.