El aeropuerto de Alicante agilizará los tiempos de rodaje

El tiempo que tarda un avión en desplazarse entre la terminal y la pista del aeropuerto Miguel Hernadez de Alicante-Elche pronto podría reducirse gracias a la reactivación de un proyecto abandonado en 2019.

El objetivo del proyecto, adjudicado hace cuatro años por más de 10 millones de euros, es permitir que los aviones circulen en dos sentidos en la zona de rodaje situada frente a la nueva terminal. Una opción que ahora no existe debido a las dimensiones de la zona.

El proyecto se ha reactivado con la publicación esta semana en el Boletín Oficial del Estado (BOE) del Informe de Impacto Ambiental formulado por el Ministerio de Transición Ecológica (positivo, ya que no se prevén “efectos adversos significativos sobre el medio ambiente”) previa consulta a las administraciones. e instituciones afectadas.

El siguiente paso será volver a licitar la obra. Algo para lo que no hay un plazo establecido pero que en cualquier caso debe ser a corto plazo, ya que el DORA (el Documento de Regulación Aeroportuaria, que establece las condiciones para prestar un servicio de calidad) fija el año 2026 como horizonte para tener esta ampliación operativa.

El objetivo del proyecto, tal y como se indica en la memoria ambiental, es “la ampliación de la plataforma frente a la nueva zona terminal (NAT) del aeropuerto para […] solucionar el problema de congestión que se produce cuando se produce la circulación simultánea de aeronaves en el sentido de entrada y salida a la plataforma”. De esta forma, “se busca reducir el tiempo de ocupación de las pistas y aumentar los márgenes de seguridad y calidad en las operaciones y servicios prestados en las instalaciones aeroportuarias”.

Las principales actuaciones que contempla el proyecto son la pavimentación flexible de la calle de rodaje (3,5 hectáreas); vías de servicio y zona de manipulación (1,3 hectáreas), zona de reposición del camino perimetral (0,3 ha) y zona de transición de la nueva zona con la existente. Asimismo, se proyecta un muro de contención de tierra en el límite norte de la plataforma frente al NAT, dando continuidad al muro existente. Este muro estará formado por bloques prefabricados de hormigón, con una altura de 8 metros y una longitud de 194 metros, generando un talud en el límite oriental de la plataforma que se cubrirá con una geomanta de refuerzo.