Actualmente, hay 47.051 alojamientos turísticos registrados en las islas con 195.532 plazas disponibles. Sólo en los últimos dos años se han registrado 9.000 más y este fenómeno va en aumento. La transformación de zonas residenciales en zonas turísticas está provocando, según el informe del Gobierno de Canarias, una “turismofobia”, que se encuentra en una importante fase de desarrollo en muchos núcleos de población donde la población residente se siente desplazada y marginada por la proliferación. de propiedades vacacionales.
La amplia proliferación de alojamientos turísticos, que actualmente representan el 33% de la oferta de alojamiento en las Islas Canarias, es vista por el gobierno como contraria a la “limitación radical” del crecimiento de la infraestructura turística de la isla, que ha sido restringida por una moratoria. desde 2001. El informe indica que la moratoria buscaba mantener en gran medida un “crecimiento cero” en la infraestructura turística para permitir nuevos establecimientos de acuerdo con la normativa turística. Subraya la necesidad de establecer límites al uso turístico de las propiedades.

Los problemas derivados del alquiler vacacional no acaban aquí, como destaca el informe. Otra consecuencia de su proliferación y del desplazamiento de la población residente de las zonas tradicionales, especialmente las cercanas a las actividades turísticas, es que los trabajadores tienen que vivir cada vez más lejos de sus lugares de trabajo. Esto aumenta las necesidades de transporte y, en consecuencia, aumenta la huella de carbono debido a la proliferación de emisiones derivadas de los viajes.
Finalmente, el informe señala otro “efecto colateral”, y es que la proliferación de alquileres vacacionales afecta y perjudica el derecho constitucional a una vivienda digna y adecuada. “Esta perspectiva debe estar muy presente cuando las autoridades públicas toman decisiones”, afirma el informe, destacando que los apartamentos turísticos provocan una escasez de opciones de vivienda en alquiler “y la consiguiente imposibilidad de encontrar un alojamiento adecuado para la residencia permanente de todos aquellos que desean seguir adelante”. ocupación o empleo en el sector turístico”.
La Asociación Canaria de Alquiler Vacacional (Ascav) ha rechazado todos estos argumentos, asegurando que no son responsables de la escasez de vivienda, y que la administración debería centrarse en crear incentivos para la explotación y uso de las más de 211.000 viviendas vacías en las islas. .