Los arrecifes de coral se encuentran entre los ecosistemas más diversos y productivos de la Tierra, pero también están amenazados por el aumento de la temperatura del océano y otros factores estresantes causados por el cambio climático.
Algunos corales, sin embargo, pueden tener un arma secreta para sobrevivir al calor: sus algas simbióticas.
El papel de los simbiontes en la salud y la resiliencia de los corales
(Foto: JOSEPH PREZIOSO/AFP vía Getty Images)
(Foto: JOSEPH PREZIOSO/AFP vía Getty Images)
Los corales son animales que forman colonias de pequeños pólipos, cada uno con boca y tentáculos.
También albergan algas microscópicas llamadas zooxantelas, que viven dentro de sus células y les proporcionan nutrientes y oxígeno a través de la fotosíntesis. A cambio, los corales dan a las algas un hogar seguro y acceso a la luz solar.
Esta relación simbiótica es esencial para el crecimiento y la supervivencia de los corales, pero también es sensible a los cambios ambientales.
Cuando el la temperatura del agua aumenta por encima de cierto umbral, los corales pueden expulsar las algas, provocando que pierdan su color y se decoloren.
Los corales blanqueados son más vulnerables a las enfermedades, el hambre y la muerte.
Sin embargo, no todos los corales y algas son igualmente susceptibles al estrés por calor. Algunos corales pueden tener simbiontes más tolerantes al calor, lo que puede ayudarles a afrontar aguas más cálidas y recuperarse más rápido de los eventos de blanqueamiento.
Los científicos están estudiando cómo estos simbiontes afectan la fisiología, la genética y la ecología de los corales, y si pueden usarse para mejorar la resiliencia de los arrecifes de coral.
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El potencial y los desafíos de la evolución asistida para la conservación de los corales.
Una de las formas en que los científicos están tratando de ayudar a los corales a adaptarse al cambio climático es a través de la evolución asistida, que implica acelerar los procesos naturales de selección, adaptación y aclimatación.
Por ejemplo, los científicos pueden criar selectivamente corales con simbiontes tolerantes al calor, o exponerlos a condiciones más cálidas en el laboratorio o en el campo, para mejorar su tolerancia y rendimiento térmico.
Algunos estudios han mostrado resultados prometedores de estos enfoques.
Por ejemplo, un estudio publicado en Global Change Biology encontró que los fragmentos adultos de una especie de coral pueden tolerar mejor el blanqueamiento y recuperarse más rápido cuando se tratan con simbiontes más resistentes evolucionados por el calor.
Otro estudio publicado en PLOS Genetics encontró que una especie de coral cuerno de ciervo, un constructor clave de arrecifes, tiene suficiente diversidad genética para sobrevivir entre 100 y 250 años más, dependiendo del ritmo de calentamiento.
Sin embargo, también existen muchos desafíos e incertidumbres asociados con la evolución asistida.
Por ejemplo, los científicos deben considerar las consecuencias ecológicas y evolutivas de la introducción de corales y simbiontes nuevos o modificados en los arrecifes naturales, como los posibles impactos sobre la biodiversidad, la competencia y las enfermedades.
Los científicos también necesitan evaluar la eficacia y viabilidad de ampliar estas intervenciones para restaurar grandes áreas de arrecifes degradados.
Además, la evolución asistida no es una solución milagrosa para la conservación de los corales. Sólo puede ganar algo de tiempo para que los corales hagan frente a los niveles de calentamiento actuales y futuros, pero no puede prevenir los efectos a largo plazo del cambio climático, como la acidificación de los océanos, el aumento del nivel del mar y la frecuencia e intensidad de las tormentas.
Por lo tanto, la evolución asistida debe complementarse con otras estrategias, como reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, proteger los hábitats marinos y gestionar las amenazas locales, como la contaminación, la sobrepesca y las especies invasoras.
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