El Festival del estandarte, que celebra la toma de Madina Mayurqa (Palma) por el rey Jaume I el 31 de diciembre de 1229, es una ocasión para que los alcaldes pronuncien discursos. El domingo, Jaime Martínez dio el primero.
El alcalde pidió una ciudad que sea “más abierto al turismo y orientada a promover la calidad de vida de sus residentes”. Abogando por una ciudad sostenible -social, económica y culturalmente-, afirmó que Palma tiene que recuperar su condición de municipio pensado para las personas. “Queremos que Palma sea la mejor ciudad de “El mundo para vivir. Y si lo logramos, también será la mejor ciudad del mundo para visitar”.
“Una ciudad acogedora, amable y sostenible”, Palma tiene que recuperar su reputación como ciudad destino turístico de referencia en el Mediterráneo y en Europa en su conjunto. El turismo, subrayó Martínez, es la actividad económica que en mayor medida contribuye a la creación de empleo y oportunidades de negocio.
“Pero el éxito de esta fórmula depende, fundamentalmente, de la capacidad de Palma para mejorar seguridad y limpieza así como su prestación de servicios, entre los que la cultura y el deporte ocupan un lugar destacado.
“Palma tiene que ser una ciudad limpia y cuidada las 24 horas del día y los 365 días del año, de la misma manera que tiene que ser una ciudad segura, donde residentes y visitantes puedan caminar sin tener miedo a la delincuencia y a las prácticas antisociales. comportamiento.” El alcalde destacó “la consecución” de una nueva modelo de policia localuno que está más cerca de los vecinos y está en los barrios.
Se refirió a las primeras acciones tomadas desde que asumió la alcaldía en primavera, aspectos esenciales del día a día de la ciudad, como la limpieza y el mantenimiento de calles y plazas. “Ámbitos de intervención en los que mejoras sobresalientes ya se han logrado.”
Martínez señaló que ha habido enormes crecimiento de la población durante los últimos veinte años. Esto ha creado “emergencias” en materia de vivienda, convivencia, movilidad y diversificación económica, pero el ayuntamiento debe trabajar por la igualdad y por tener en cuenta a todas las personas que, desde diferentes partes del mundo, han elegido vivir en Palma.