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What impere la ‘pax romana’. Impedir que un galimatías interno que evoque a épocas convulsas de años atrás vuelva a empañar sus siglas a las puertas de unas elecciones en las que se juega, ni más ni menos, que retener la presidencia de la Generalitat. Este es lo que busca atacar ERC con el Consell Nacional que el partido celebra este sábado y en el que hará público, como avanzó EL PERIÓDICO, el cierre de filas para que Pere Aragonès vuelva a ser el candidato en las elecciones catalanas. Un aval que servirá para que quede claro y meridiano que Oriol Junqueras no optará a ser la cabeza de lista en los próximos comicios pase lo que pase con la ley de amnistía y que pondrá orden a la interna para que el presidente pueda apretar el botón electoral cuando le convenga sin sufrir por el flanco orgánico.

En la recta final del mandato, los republicanos han llegado a la conclusión de que no se pueden permitir un desgaste mayor al que ya implica gobernar en minoría en la Generalitat. Que era una necesidad disipar cualquier atisbo de duda y especulación sobre el liderazgo del presidente para reforzar al Govern. El runrún sobre si Junqueras podía desbancar a Aragonès no contribuiría a ello. Es por este motivo que en los últimos días el equipo de Palau y el partido han confeccionado cómo será la convivencia y qué rol asumirán el presidente del partido y el de la Generalitat, que ya había dejado caer en las últimas semanas que su propósito era volver a ser la cabeza de lista.

Ese equilibrio acarreará también cambios en la dirección de la comunicación del partido: el hasta ahora secretario de Mitjans de Comunicació i Difusió del Govern, Oriol Duránpersona de confianza de Junqueras, dejará el ejecutivo para emplearse a fondo en el partido como nuevo vicesecretario general de comunicación y estrategia, una plaza que desde el otoño de 2022 ocupaba el periodista Marc Colomer, exdirector de la Agència Catalana de Notícies (ACN). Y al frente de la Fundació Irla, el laboratorio de ideas de los republicanos, el exconseller Raül Romeva relevará una Joan Manuel Tresserrascarga que ha ocupado durante los últimos ocho años.

Un primer trimestre de alto voltaje

Que la apuesta por Aragonès se verbalice hoy, jornada que estará marcada también por las negociaciones con el PSC para el gobierno de Barcelonano quita que deba afrontar un proceso de primarias para ratificarse más adelante en el cargo, aunque el Beneplacito de Junqueras es suficiente como para que no deba temer por tener un rival capaz de hacerle sombra. Con esto atado, el presidente se despeja el camino para elegir la fecha de las elecciones y trabajar para tratar de consolidar la acción de su Gobierno en un contexto repleto de zarzales ante la gestión de la crisis de la sequíalas medidas urgentes para revertir la hecatombe de los resultados en el informe PISA o el malestar, especialmente de las enfermeras, en el ámbito sanitario.

En Palau ya han no diseñado primer trimestre para contrarrestar yoo que la oposición intentará convertir en un vía crucis de los republicanos en el Parlament, más aún si, por la dependencia que tiene pedro sánchez de los votos de ERC en el Congreso, el PSC y los Comuns le acaban votando los presupuestos. Ambos partidos ya prevén que su factura sea más alta que la del año pasado. Pero, más allá de las cuentas, a corto plazo se aprobará la amnistía, Aragonès presentará una propuesta de financiación singularse retomará la mesa de dialogo para plantear el acuerdo de claridad para un referéndum y se verán los primeros brotes del traspaso de Rodalies y del ingreso mínimo vital.

La fecha de las elecciones

Con esa previsión, hay otros imponderables que acabarán marcando cuándo el presidente fijará la cita con las urnas, que hasta ahora Aragonès ha defendido que sería, agotando mandato, a principios de 2025. ERC es consciente de que están expuestos a las inclemencias de los tribunales y la aplicación que hagan de la amnistía, así como también a las meteorológicas, porque el contexto de restricciones aún mayores de agua en verano puede ser adverso electoralmente. Además, está también la pugna sin tregua con Junts y el torpedeo que pueda tener para sus aviones el hecho de que Carlos Puigdemont Tenga en sus manos la estabilidad de la legislatura española y pueda ser candidato en las europeas o, incluso, en las catalanas.

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A todo ello se suma un calendario que cuenta ya con fechas electorales inamovibles, empezando por las gallegas del 18 de febrero y continuando por las europeas del 9 de junio, además de unos comicios vascos aún por fijar previsiblemente en la primavera. Con todo este mapa esbozado, Aragonès deberá decidir si aprieta el botón antes del verano -incluso coincidiendo con las elecciones en Euskadi-, en otoño, pese a que en el Govern admitirá que si las restricciones de agua se endurecen podría no ser el mejor escenario para ERC, o entre diciembre y febrerocumpliendo así con la previsión que hasta ahora ha hecho el presidente.

¿Giro de guión?

Quien lo conoce de cerca asegura que Aragonès, cuando se trata de elegir entre «dar un giro de guion» o «quedarse quieto»suele optar por alargar la reflexión y la decisión y, por lo tanto, de no dar ninguna sorpresa al estilo de pedro sánchez cuando convocó de sopetón las pasadas elecciones generales tras el batacazo en las autonómicas y municipales. De momento, el camino interno -no exento de tiranteces- lo tiene ya despejado, cosa que sitúa el foco sobre quién será su rival por parte de Juntsya que está más que claro que Salvador Illa será el candidato del PSC. Y el otro camino, el que solo él tiene la potestad de marcar, estará mayoritariamente a expensas de cómo transcurra este primer trimestre.