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Un aire y ambiente histórico inundó las calles de la ciudad de Orihuela durante el fin de semana con la inauguración del tradicional Mercado Medieval el viernes con el tradicional desfile de inauguración, seguido de tres días en los que los visitantes pudieron vivir los momentos más gloriosos de la ciudad y el ambiente cultural. crisol de culturas, que se reunió entre sus muros.

Al filo del mediodía comenzó el acto oficial de inauguración de esta potente fiesta, una de las mayores actividades de ocio que se celebran en la provincia, en la Puerta de Olma, la única que queda en pie en el recinto árabe, que data de mediados del siglo XVI. , cuando se creó el Obispado de Orihuela.

Resplandecientes con sus trajes de época, se dieron cita el alcalde, Pepe Vegara, la concejala de Fiestas, Rocío Ortuño, junto a una nutrida representación del concejo municipal, junto al presidente de las fiestas, Manolo Ortuño, la Armengola, Ester Hernández, y la morisca. y los embajadores cristianos, José Francisco Rocamora y Francisco Ruiz.

El alcalde habló de “este gran evento que se acerca a su 25 aniversario y que ya es un referente a nivel nacional, por lo que debemos seguir apoyándolo y su promoción para que siga creciendo cada año”.

El concejal de fiestas afirmó que fue “un ambiente digno de cualquier novela de hazañas y caballerías, tres días en los que vamos a disfrutar de una experiencia única, muchas sorpresas y un ambiente especial que nos trasladará al pasado de una Orihuela que fue clave en la historia de España”.

Esta XXIV edición contó con cerca de 300 puestos repartidos en tres espacios que estuvieron abiertos al público durante todo el fin de semana, junto con un amplio programa de actividades para niños y mayores entre tambores y dulzaina.

Fue un fin de semana espectacular, lejos de los recientes recuerdos de lluvia y viento que han acompañado al evento en los últimos años, para un cambio de sol espléndido, que permitió a los visitantes disfrutar de una ciudad decorada que había regresado a la Edad Media.

Más de 300 puestos de artesanía y gastronomía, incluidos talleres de artesanía antigua, compañías de música, teatro y animación además de recreación histórica, conectan la ciudad con las raíces de sus tres culturas que convivieron durante la época medieval: cristiana, judía y musulmana. unidas en un amplio recorrido por todo el centro histórico.

El mercado estaba dividido en tres áreas diferentes, la primera de las cuales tenía una aldea de dragones. También hubo una parada para burros, otra para camellos y una granja con diferentes animales, además de muchos juegos y manualidades infantiles.

La segunda zona fue donde tuvieron lugar los espectáculos de gran formato, los artesanos y una decena más de mesas con juegos de rompecabezas y atracciones infantiles. También hubo exposiciones periódicas y torneos medievales.

El tercer espacio fue la zona del mercado árabe, con espectáculos, música y baile, con el Gran Torneo de Caballeros en el Rincón Hernandiano.

Tampoco faltaron actuaciones de teatro y musicales, actividades de animación en las calles, danzas y talleres de artesanía (alfarería, herrería, armas, cantería, vidrio, madera, cestería, seda, tejido, mimbre, orfebrería, zapatería, gofrado de cuero), así como una exposición de cetrería.

Al que asistieron muchas decenas de miles de personas, muchas de ellas procedentes de la costa y de otros lugares, fue realmente un evento maravilloso que, a diferencia de muchos otros contratos municipales de los que hemos hablado en los últimos meses, tuvo un valor espectacular por los 99.000 euros que costó. se dice que ha costado.