El alcance polar del plástico: las aves antárticas consumen partículas microplásticas

Las regiones polares, a menudo percibidas como los últimos bastiones de la naturaleza intacta, se enfrentan a una amenaza insidiosa que contradice su prístina apariencia.

Los microplásticos, partículas diminutas de menos de cinco milímetros de tamaño, han permeado estos ecosistemas remotos, representando una grave amenaza para la vida silvestre que los habita.

Un problema global en los polos

(Foto: LOU BENOIST/AFP vía Getty Images)

Microplásticos se han convertido en una preocupación mundial y su presencia en las regiones polares es particularmente alarmante.

Estas partículas recorren grandes distancias, transportadas por las corrientes oceánicas y los vientos, hasta llegar a los confines de la Tierra.

El Ártico y la Antártida, que antes se pensaba que estaban aislados de esos contaminantes, ahora son depósitos de estos materiales sintéticos.

El impacto de los microplásticos en la fauna polar es cada vez más evidente. Las aves marinas, que sirven como indicadores de la salud ambiental, están ingiriendo estas partículas a un ritmo alarmante.

Un estudio reciente ha descubierto que un asombroso 97% de las aves marinas antárticas tienen microplásticos en sus sistemas.

Esta ingestión no se limita a una sola especie o lugar; está muy extendido en varias especies y en ambas regiones polares.

El impacto ecológico en las aves marinas

aves marinas son particularmente susceptibles a la ingestión de microplásticos debido a sus hábitos alimentarios. A menudo confunden pequeñas partículas de plástico con comida, lo que provoca su acumulación en sus sistemas digestivos.

Esto puede causar daños físicos, desnutrición e incluso la muerte.

La presencia de microplásticos en las aves marinas también es una señal de problemas ecológicos más amplios, ya que estas partículas pueden absorber y concentrar contaminantes ambientales, que luego pueden transferirse a la cadena alimentaria.

Las investigaciones realizadas durante las últimas cuatro décadas han proporcionado una imagen más clara del alcance de la contaminación por microplásticos.

Se han analizado más de 1.100 muestras de 13 especies de aves marinas, lo que revela la presencia generalizada de microplásticos en sus estómagos, guano y gránulos regurgitados.

tEl número medio de microplásticos encontrados por muestra tanto en el Ártico como en la Antártida es alarmantemente alto, con un promedio de 7,2 y 1,1 partículas respectivamente.

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El camino a seguir

Los hallazgos de estos estudios son un llamado a la acción. Existe una necesidad urgente de cooperación internacional para abordar el problema de la contaminación por microplásticos. Los protocolos estandarizados para monitorear y mitigar el impacto de los microplásticos son esenciales.

Al comprender la magnitud del problema e implementar medidas para reducir los desechos plásticos, podemos esperar proteger los ecosistemas polares y la vida silvestre que depende de ellos.

¿Otros animales afectados por los microplásticos?

Se ha descubierto que los microplásticos afectan a una amplia gama de animales en diversos ecosistemas. Aquí hay unos ejemplos:

Mamíferos marinos:

Los estudios han demostrado que 43% de todas las especies de mamíferos marinos haber ingerido fragmentos de plástico. Esto puede provocar daños en el hígado y las células, así como alteraciones del sistema reproductivo.

Tortugas de mar:

Se ha encontrado un alarmante 86% de todas las especies de tortugas marinas con fragmentos de plástico en sus sistemas. Estos pueden causar importantes problemas de salud y afectar su supervivencia.

aves marinas

Además de las aves marinas antárticas, se sabe que el 44% de todas las especies de aves marinas ingieren microplásticos, que pueden envenenarlas con sustancias químicas tóxicas de los plásticos.

Pez:

Muchas especies de peces, especialmente aquellos que respiran bajo el agua a través de sus branquias, corren cada vez más riesgo de sufrir desechos plásticos microscópicos. Les puede llevar seis veces más tiempo eliminar los microplásticos de su cuerpo en comparación con piezas de plástico más grandes que podrían ingerir por vía oral.

Mejillones:

Estos organismos han estado expuestos a microfibras de fuentes como la pelusa de las secadoras, lo que ha provocado roturas de ADN y deformidades en sus branquias y tubos digestivos. Las microfibras pueden filtrar zinc y otros minerales, lo que puede dañar las células de los mejillones.

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